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Riesgos bancarios

Riesgos bancarios

Peligro de incumplimiento de un contrato u operación financiera por parte del cliente deudor y/o de sus garantes, ya sea un incumplimiento puntual o total.

Banca y bolsa

Concepto

Peligro derivado del incumplimiento de un contrato u operación financiera por parte del cliente deudor y/o de sus garantes, ya se trate de un incumplimiento puntual o total.

El riesgo bancario, entendido en el sentido anterior, es simplemente el peligro de que un cliente al que se le ha concedido una operación de financiación (en sentido amplio) no reembolse lo que debe y ello:

  • Bien porque incumpla parcialmente (retrasos en los pagos, impago de alguna cantidad, etc.).
  • Bien porque incumpla de modo absoluto con su obligación de reembolso (impago total).

El riesgo bancario, tal y como se ha definido, coincide con el denominado normalmente “riesgo de crédito”, pues solo puede producirse como consecuencia de una operación de crédito.

Las operaciones de crédito serían fundamentalmente las de activo (préstamos, créditos, anticipos, descuento comercial, etc.) pero también la concesión de avales o garantías frente a terceros. En todas estas operaciones el cliente debe:

  • Reembolsar una cantidad en un único plazo o en varios (préstamo o crédito).
  • Hacer frente al pago de determinadas cantidades si el obligado a hacerlo no cumple (por ejemplo, el cliente cuya factura anticipó al banco y que al vencimiento de la misma no la paga).
  • Reembolsar lo pagado por el banco como consecuencia de la ejecución de un aval (el banco avala a su cliente ante un tercero; el cliente incumple, el banco paga y le reclama a su cliente el pago efectuado).

En todas ellas, en definitiva, el cliente puede tener que pagar un dinero a la entidad financiera y, por tanto, surge el riesgo de que no lo haga.

Tipología o clasificación de los riesgos

En el ámbito bancario, el riesgo por excelencia es el riesgo de crédito, definido anteriormente, pero existe una tipología muy diversa e importante al margen del mismo.

Riesgo operacional

Es el riesgo de pérdida para una entidad financiera derivado de una incidencia en sus procesos, sistemas o en la actuación de su personal o por un hecho causado por un acontecimiento externo.

El riesgo operacional, por tanto, no es el riesgo de que alguien no pague, sino de que por determinadas circunstancias una Entidad financiera sufra una pérdida económica.

Entre estas cabe destacar, por ejemplo:

  • Fallos en sistemas informáticos. Las caídas de línea (que impiden realizar con normalidad las transacciones bancarias y por tanto atender a los clientes) comportan una pérdida para Bancos y Cajas que estos han de cuantificar.

    También existiría una pérdida si por algún fallo en los sistemas se perdiese información bancaria esencial.

  • Errores en procesos internos. Por ejemplo, una duplicidad de funciones que retrase innecesariamente la ejecución de una operación y que implique que un cliente presente una reclamación.
  • Incidencias producidas por actuación del personal. La pérdida derivada de un defecto de formalización de una operación por no haber comprobado el empleado la documentación pueden ser grandes.

Riesgo de tipo de cambio

Cuando en una determinada operación bancaria intervienen diversas divisas que se compran/venden en diferentes momentos, existe siempre un riesgo por la fluctuación de los tipos de cambio de dichas divisas.

Por ejemplo, si un cliente invierte en un producto cuya rentabilidad está ligada a la evolución del tipo de cambio entre el EUR y el USD tendrá un riesgo de tipo de cambio.

Riesgo de tipo de interés

El derivado de la evolución de los tipos en el mercado.

Así, cualquier persona que contrate un préstamo a tipo de interés variable está expuesta a un riesgo de este tipo, puesto que las alzas del Euribor en el mercado implicarán que el tipo de interés de su operación aumente en las revisiones periódicas que esta experimente.

Riesgo de liquidez

Es el que se produce cuando alguien desea recuperar la liquidez de forma rápida y ello no resulta posible.

Este riesgo es típico cuando un cliente, por ejemplo, invierte en una imposición o depósito a plazo de 24 meses que no admite cancelación anticipada. Si precisase la devolución de lo invertido a los 18 meses, ello no sería posible o, de serlo, implicaría para él unos costes elevados.

Riesgo-país

Es el derivado de invertir en un determinado país por los factores (económicos, sociales, etc.) propios del mismo y que pueden dar lugar a que se produzcan pérdidas para el inversor.

Gestión del riesgo

Dentro del riesgo bancario, la gestión del riesgo crediticio resulta esencialmente importante.

Por gestión del riesgo puede entenderse todo el proceso que se sigue desde que se analiza la concesión de una determinada operación a un cliente por parte de una Entidad financiera, hasta que se produce el reembolso de la misma o su incumplimiento.

Dentro de esta gestión del riesgo se distingue.

Fase de análisis

Resulta frecuente escuchar que el Departamento de Riesgos o un analista de riesgos han concedido o denegado tal o cual operación de activo. Esta fase de análisis que termina en una decisión favorable o desfavorable para el cliente resulta esencial en la gestión del riesgo.

Se analizan durante la misma los datos económicos y financieros del cliente, en definitiva su capacidad de pago.

Las fuentes con las que se cuenta son:

  • Documentos e información proporcionada por el propio cliente (declaraciones de la renta o de sociedades, declaración de bienes, balances, etc.).
  • Información de empresas o registros (CIRBE, RAI, etc.).

Fase de instrumentación

Si la decisión ha sido favorable a conceder la operación, la instrumentación de la misma resulta igualmente importante. Una defectuosa formalización de una operación puede perjudicar la posición de una Entidad financiera en sus relaciones con el cliente incluso si este dispone de solvencia.

Conscientes de este hecho, en la actualidad comienza a ser más frecuente que las entidades financieras cuenten con un departamento o área de instrumentación.

Fase de seguimiento

La operación se ha concedido y formalizado, pero ha de seguirse su evolución. La presencia de determinados indicadores o comportamiento (incumplimientos puntuales, retrasos en los pagos, negativa a entregar nuevos balances) puede alertar a la entidad financiera de una posible evolución negativa de la operación y aconsejar determinada operación.

Una operación de riesgo puede terminar de muy diversas maneras, entre ellas:

  • Normalmente (cumplimiento puntual de las obligaciones por parte del cliente).
  • Con incidencias (han existido retrasos puntuales, pero finalmente el cliente ha atendido sus obligaciones de pago).
  • En reclamación judicial si se ha incumplido. Suele plantearse la reclamación cuando han transcurrido más de 90 días contados desde el vencimiento de la obligación de pago (la operación entra entonces en mora) aunque no siempre es así.

    Desde que la obligación de pago vence y no se atiende hasta que transcurren 90 días, la operación se encuentra en situación irregular y se intentan hacer gestiones con el deudor para evitar tener que reclamarle en vía judicial.

La gestión del riesgo, en consecuencia, abarca un amplio período de tiempo y fases y en la misma no solo se encuentra involucrada el área o departamento de riesgos de las entidades financieras sino otros muchos (recuperaciones, asesoría jurídica, red comercial, etc.).

Recuerde que...

  • El riesgo bancario es simplemente el peligro de que un cliente al que se le ha concedido una operación de financiación no reembolse lo que debe.
  • El riesgo bancario, tal y como se ha definido, coincide con el denominado normalmente “riesgo de crédito”, pues solo puede producirse como consecuencia de una operación de crédito.
  • La gestión del riesgo abarca un amplio período de tiempo y fases y en la misma se encuentra involucradas distintas áreas de las entidades financieras.
  • Gestión del riesgo: fase de análisis, fase de de instrumentación y fase de seguimiento.
  • Clasificación de riesgos: riesgo operacional, riesgo de tipo de cambio, riesgo de tipo de interés, riesgo de liquidez, riesgo-país.
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