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Riesgos en la actividad empresarial

Riesgos en la actividad empresarial

La actividad empresarial está sometida a una serie de riesgos, motivados por la falta de certeza sobre el futuro, que conllevan una toma de decisiones de carácter estratégico, que pueden o no ser acertadas, por lo que también existe riesgo al tomarlas y riesgo en sus consecuencias.

Cómo gestionar los riesgos corporativos

Concepto

No se descubre nada nuevo cuando se afirma que la actividad empresarial está sujeta a riesgos. De no ser así, todos seríamos empresarios y nos dedicaríamos a nuestro propio negocio. Pero la verdad es que solo algunas personas deciden enfrentarse a una aventura, sin duda emocionante, pero llena de sobresaltos, como es la actividad empresarial, esto es ser empresario.

La actividad empresarial, por el simple hecho de encontrarse en un entorno de incertidumbre, se ve sometida a una serie de riesgos, motivados precisamente por la falta de certeza sobre el futuro, que conllevan una toma de decisiones de carácter estratégico, que pueden o no ser acertadas, por lo que también existe riesgo al tomarlas y riesgo en sus consecuencias.

El riesgo supone un reto sobre el que trabajar para superarlo, de forma que se salga reforzado de dicha situación. Lo importante es saber gestionar de la manera más adecuada los riesgos a los que se está sometidos.

No pasa nada si la estrategia adoptada es pasiva, es decir, no hacer nada, pero siempre sobre la base de conocer los riesgos. Si una vez hecho un análisis pormenorizado de estos “peligros”, se decide seguir adelante sin tener en cuenta estrategias de gestión de los mismos, correcto. Lo único imperdonable en este terreno es no tener ni siquiera en consideración los riesgos o no llevar a cabo una acción una vez tomada la decisión sobre los mismos.

Conocer los riesgos, cuáles son, de entre todos ellos, los que van a tener una influencia significativa en el negocio; comprobar si existen herramientas, decisiones o acciones que se puedan tomar para reducirlos o eliminarlos; calcular los costes asociados a esas acciones; etc. Estas son algunas de las cuestiones que el empresario ha de hacerse antes de emprender cualquier actividad.

La situación actual de cualquier empresa no financiera en el desarrollo de su actividad viene influenciada por los siguientes factores:

  • Legislación relativa a la actividad de la empresa, incluyendo la fiscal.
  • Tendencia liberalizadora de las economías, lo que aumenta la competitividad.
  • Medición y control de riesgos a través de nuevas posibilidades financieras.
  • Aumento de la volatilidad de los mercados.

Se entiende así el creciente interés de las empresas por conocer su entorno, a efectos de tomar decisiones en ambiente de incertidumbre.

Pero aunque una empresa desee medir los riesgos de su actividad, o un inversor pretenda analizar la situación de una empresa tomando en consideración no solo la rentabilidad potencial sino también el riesgo de la misma, se enfrentarán a un “enemigo común”, la falta de información sobre el riesgo.

En este entorno cambiante y lleno de innovaciones la empresa se enfrenta a nuevos problemas sobre los cuales antes no había reparado. No cabe duda de que la empresa realiza su actividad navegando sobre un mar de incertidumbres que van a condicionar su toma de decisiones y en suma su actuación en el mercado. Si la empresa cierra los ojos ante el mundo que le rodea estará perdiendo la batalla, ya que si la economía de los países tiende a abrirse y liberalizarse, la competencia que ello trae consigo ahogará a la empresa que no sepa adaptarse.

Factores de riesgo

El entorno en el que se mueven las organizaciones empresariales es un ambiente en el que las empresas deben aprovechar todas las oportunidades que se les ofrecen, y cuyo objetivo no es maximizar el beneficio, sino el valor de la empresa, como forma de asegurar su supervivencia mediante la transformación en una estructura empresarial fuerte y a la vez flexible que se adapte al entorno cambiante, que tome ventaja de los mercados cada vez más globales e interrelacionados y que haga frente, en posición ventajosa, de todas las posibles amenazas que puedan provenir del entorno, e incluso del propio interior de la empresa.

Pero no solo ha de tomar una estrategia adaptativa, sino que ha de lograr anticiparse al futuro, ha de establecer las condiciones ideales para transformarse en una organización que produzca un alto rendimiento y, lo más importante, con continuidad, para seguir ofreciendo ese alto rendimiento en el futuro.

Es por ello que resulta relevante, estudiar y comprender, conocer y analizar todos aquellos factores del entorno, e internos, que tienen relación o que interaccionan con la empresa, como forma de conseguir una situación de ventaja ante los cambios futuros.

Todos estos factores pueden analizarse por la empresa a través de una matriz DAFO, en la que el propio empresario, gran conocedor de todo aquello que incumbe y repercute en su negocio, establezca las Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades de la empresa, cuestiones que debe conocer y analizar para establecer las estrategias oportunas. Igualmente, a través del análisis de la Cadena de Valor, esto es el estudio del valor generado por la empresa desde que recibe los inputs hasta que genera sus propios bienes o servicios, se pueden extraer conclusiones relevantes.

De una forma breve, los factores a que nos estamos refiriendo son:

  • Factores internos. Todos aquellos componentes de la organización, no solo los activos —personal, infraestructura, equipos, etc.—, sino también los intangibles —cultura, motivación, capacidad, dirección, etc.—, han de perseguir el mismo objetivo, han de estar enfocados o dirigidos de forma correcta para que la consecución de la meta final, la maximización del valor de la empresa para asegurar su continuidad, sea posible.
  • Factores externos. Se puede en este nivel realizar una subdivisión de los factores de carácter externo, dependiendo de si tienen una relación directa o indirecta con la empresa:
    • Factores indirectos. De carácter económico, determinados por la estructura y coyuntura económica de cada país; sociales y culturales; tecnológicos o relacionados con la innovación; legales y normativos, etc.
    • Factores directos. Los clientes, proveedores, competidores, empleados, etc.

Recuerde que...

  • Antes de empezar una actividad hay que conocer los riesgos con mayor influencia significativa en el negocio, comprobar si existen herramientas, decisiones o acciones que se puedan tomar para reducirlos o eliminarlos; calcular los costes asociados a esas acciones, etc.
  • Resulta relevante estudiar, comprender, conocer y analizar todos los factores del entorno que tienen relación o que interaccionan con la empresa para conseguir una situación de ventaja ante los cambios futuros.
  • Factores internos: todos aquellos componentes de la organización, no solo los activos, sino también los intangibles, han de estar enfocados o dirigidos de forma correcta para que la consecución de la meta final sea posible.
  • Factores externos indirectos: de carácter económico, determinados por la estructura y coyuntura económica de cada país; sociales y culturales; tecnológicos o relacionados con la innovación; legales y normativos, etc.
  • Factores externos directos: los clientes, proveedores, competidores, empleados, etc.
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