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Riesgo moral

Riesgo moral

Un problema de riesgo moral se da cuando en un mercado con información asimétrica un agente realiza acciones que el otro no puede controlar e influyen en la probabilidad de que tenga lugar un acontecimiento.

Sistemas constitucionales

Concepto

Se dice que estamos ante un problema de riesgo moral cuando en un mercado con información asimétrica un agente realiza acciones que el otro no puede controlar e influyen en la probabilidad de que tenga lugar un acontecimiento.

Supuestos

Por ejemplo, las compañías aseguradoras observan que cuando una persona está asegurada contra robo en su domicilio, frecuentemente es menos cuidadosa con su seguridad, precisamente por estar asegurada.

Es decir, que el hecho de haber suscrito una póliza de seguro en ocasiones modifica la conducta de la persona asegurada aumentando la probabilidad de que necesite utilizar su póliza. Este tipo de problema se conoce como riesgo moral.

Generalmente las compañías aseguradoras tratan de neutralizar el problema creando incentivos para que sus clientes sean tan cuidadosos con su seguridad como si no estuvieran asegurados contra los robos en sus domicilios, conceden rebajas en las cantidades pagadas cuando apenas se usan los servicios del seguro y ofrecen regalos y alicientes en general a los clientes que menos utilizan el seguro.

Sin embargo, este problema no es exclusivo de las compañías de seguros, sino que se da también en otros mercados. Por ejemplo, en aquellas compañías en las que los trabajadores se sienten protegidos por un contrato de trabajo indefinido y un sueldo estable y si su trabajo no está sometido a una supervisión regular, es probable que existan problemas de riesgo moral. Para evitarlo, las compañías tratan de crear mecanismos incentivadores para que los trabajadores mantengan su productividad e incluso la aumenten creando sistemas de remuneración sobre los beneficios obtenidos por las empresas, premios al rendimiento laboral, reconocimientos de todas clases, etc.

En los alojamientos compartidos por varias familias en los que los gastos comunes como la luz o el agua se reparten entre todos, se ha observado que frecuentemente el consumo es mayor que en aquellas viviendas en las que hay un contador individual para cada familia, porque como el coste marginal de un pequeño consumo más de unidades de agua, por ejemplo, es pequeño (ya que se reparte entre todos los pagadores) frente al beneficio marginal de utilizar algo más de la misma, las familias que comparten gastos tienden a consumir por encima de lo que sería su óptimo.

Sin embargo, si cada familia asume su propio coste marginal y no el de otras, la asignación de los factores sí sería la óptima y las decisiones económicas tendrían en cuenta todos los costes, reduciéndose en general el consumo.

Las personas que tienen contratado un seguro médico, por ejemplo, tienden a acudir un mayor número de veces al médico y solicitan un mayor número de pruebas médicas que aquellas otras que, con estados análogos de salud, no se encuentran aseguradas. Supongamos que el coste de ir al médico, en términos de transporte, coste en términos de salario perdido en las consultas, etc., es el mismo para todos.

Supongamos que el individuo que vaya más al médico asume además el coste de la visita para la compañía de seguros. En este caso, la curva de costes marginales sería Cmg2 y la cantidad de visitas sería X2. Sin embargo, esta práctica atenta directamente contra la filosofía de la compañía de seguros, que debe cubrir el coste de las visitas al médico de sus asegurados, con lo que el coste marginal para el cliente será Cmg1, derivado del coste de ir al médico en términos de transporte, salario perdido en las consultas, el pago del propio seguro, etc., con lo que el número de visitas al médico de equilibrio es mayor (X1).

Una forma de conseguir que los asegurados asuman que hay un coste adicional es cobrar una pequeña cuantía por cada visita, por ejemplo a través del cobro de los talonarios que deben entregarse al médico para las recetas o fórmulas parecidas. Como estos pagos no pueden ser muy elevados, no pueden resolver el problema y sigue habiendo una cierta diferencia entre Cmg1 y Cmg2.

El problema se agrava porque los pacientes se sienten mejor tratados por los médicos cuando estos atienden a sus dolencias con una buena batería de pruebas, algunas de ellas tan costosas como innecesarias, lo que hace elevarse el gasto médico de forma importante y no justificada por un deterioro medio de la salud de la población asegurada.

En el caso del mercado de trabajo, para resolver el problema de riesgo moral de sus altos directivos, muchas empresas pactan cuantiosos incentivos directamente relacionados con la marcha de las empresas y funcionan mejor cuando estos incentivos se ligan a los resultados a medio y largo plazo de la empresa, más que a beneficios rápidos en el corto plazo. Está, además, el problema de que como cada empresa quiere que sus trabajadores estén motivados, se incurre en una espiral de incentivos para igualar las ofertas que las competidoras hacen a sus ejecutivos. Para los trabajadores de menos rango, se idean sistemas de control a través de cámaras y supervisores, pero en general, funcionan mejor los sistemas de incentivos que conceden remuneraciones extras a trabajadores que sobresalen por su productividad o diligencia. En suma, el salario pagado debería ser un salario de eficiencia, es decir, aquel que induce a cada trabajador a esforzarse.

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