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Compra de opción de venta

Compra de opción de venta

El tomador de la opción tiene el derecho, pero no la obligación, a vender al precio estipulado el activo subyacente.

Contabilidad y finanzas

En la posición long put, esto es, compra de una opción de venta, el tomador de la opción tiene el derecho, pero no la obligación, a vender al precio estipulado el activo subyacente. La decisión de ejercitar o no la opción la tomará a través de la comparación de los precios de ejercicio y de mercado de dicho activo subyacente. Las situaciones posibles son las siguientes, todas ellas representadas en la figura siguiente:

  • a) Si el precio de mercado (S) es menor que el precio de ejercicio (X), el tomador de la opción ejercerá la misma, puesto que obtendrá por el activo subyacente un precio mayor que el que obtendría directamente en el mercado. Esta situación se conoce con la expresión in the money, indicando con ella que la opción se encuentra dentro de dinero, que tiene valor. Como se puede comprobar, esta situación es la contraria que para el caso de un comprador de una Call.

    El resultado que obtendrá el comprador de una PUT en esta situación será la diferencia entre el precio de ejercicio y la suma del precio de mercado y la prima pagada por la opción, esto es, X — (S + P). Por ello, el comprador de una PUT tiene unas posibilidades de beneficio ilimitado, dependiendo únicamente de la baja de los precios. Por lo tanto, siempre que S < X la opción se ejercitará.

  • b) Cuando el precio de ejercicio (X) es igual al precio de mercado (S ), la opción se encuentra at the money, en dinero, posición en la que el tomador de la PUT será indiferente al ejercicio o no de la opción, puesto que le resultará igual adquirir el activo subyacente a través del mercado que ejercitando la opción. En cualquier caso obtendría una pérdida limitada a la prima (- P) pagada por la opción.

    Resulta interesante conocer, al igual que hicimos en el caso de una Call, el punto denominado umbral de rentabilidad (UR), que es aquel en el que el beneficio neto se hace nulo, indicando la posición a partir del cual se obtienen ganancias, si el precio de mercado es inferior al de ejercicio, o pérdidas si sucede lo contrario, que el precio de ejercicio sea inferior al de mercado.

    Si no existe coste de financiación de la prima (P), el cálculo del punto muerto es inmediato, puesto que se trata de la diferencia entre el precio de ejercicio y la prima, X - P.

    Sin embargo, si se ha pedido prestado el dinero de la prima, el cálculo se complica, utilizando en este caso la siguiente expresión:

siendo:

X = Precio de ejercicio.

p = Prima pagada por la PUT.

n = Plazo de la opción.

N = Nominal de la opción.

k = Coste de financiación de la prima.

En el tramo comprendido entre el umbral de rentabilidad (UR) y el precio de ejercicio (X), el comprador de la opción irá obteniendo pérdidas crecientes hasta llegar al precio de ejercicio, en donde la pérdida queda limitada a la prima pagada. Por lo tanto, en este tramo también le interesa ejercer la opción puesto que obtendrá unas pérdidas menores (menos que la prima pagada) que si no ejerce, en cuyo caso perderá la totalidad de la prima. Los resultados que obtiene en este tramo serán: X - (S +P).

  • c) Si el precio de ejercicio (X) se encuentra por debajo del precio de mercado (S ), el comprador de la PUT no ejercitará esta. La opción en este caso se encuentra out the money, fuera de dinero, no vale nada.

    En este caso, el resultado obtenido por el tomador será la pérdida de la prima pagada por la opción, es decir, el comprador de una PUT tiene unas posibilidades limitadas de pérdidas.

    Por lo tanto, siempre que X < S , la opción no se ejercerá y el resultado obtenido será la pérdida de la prima (- P).

    De todo lo anterior se desprende que el comprador de una opción de venta tiene unas posibilidades ilimitadas de beneficio y limitadas de pérdidas. Por lo tanto, el comprador de una PUT es un inversor que tiene una visión pesimista del mercado y espera que los precios bajen mucho.

    Esta posición es ideal para especuladores que quieren jugar a la baja, limitando el riesgo a la prima. Los gestores institucionales cubren sus carteras de posibles descensos, puesto que si esto sucede, quedan cubiertos limitando las pérdidas (cubren parcialmente pérdidas en acciones con beneficios en opciones). Si suben las cotizaciones, la prima pagada se justifica como “seguro de la cartera”.

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