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Beta de factor

Beta de factor

Medida de la sensibilidad de la rentabilidad de un activo financiero o de una cartera de valores ante cambios en la evolución de un factor común.

Contabilidad y finanzas

Es una medida de la sensibilidad de la rentabilidad de un activo financiero o de una cartera de valores ante cambios en la evolución de un factor común (véase “Modelo factorial”). En el caso de que dicho factor común sea un índice de mercado, entonces la beta de factor no es ni más ni menos que la beta tradicional de un activo financiero o de una cartera de valores. No obstante, los factores comunes que afectan a la rentabilidad de los títulos financieros pueden ser muy variados, y no tienen por qué corresponder siempre con un índice de mercado. Así, por ejemplo, podemos tomar como un posible factor común a los tipos de interés, o al precio del petróleo. Y siguiendo con este ejemplo, no es difícil entender que las acciones de una empresa eléctrica como Iberdrola es más probable que se muestren más sensibles a cambios en los tipos de interés que las de una empresa comercial como Carrefour, simplemente por el distinto grado de apalancamiento financiero que tienen ambas compañías. Por su parte, Repsol YPF debiera ser más sensible al factor relativo al petróleo que Inditex por la actividad económica que desarrollan las dos compañías. En consecuencia, aunque los factores comunes afecten de manera general a la rentabilidad de la mayoría de títulos cotizados, la sensibilidad de la rentabilidad de cada título a dichos factores va a diferir. Y es en este punto donde adquieren toda su relevancia las betas de factor, porque en definitiva nos van a mostrar cómo se van a ver afectadas las rentabilidades de los títulos o carteras por la evolución de dichos factores.

La siguiente figura recoge la evolución de la rentabilidad proporcionada por el mercado bursátil (en este caso, medida a través del índice Euro Stoxx 600) y el tipo de cambio efectivo real del euro respecto al dólar.

Como podemos observar en la figura anterior, parece que existe un alto grado de relación entre el comportamiento de la bolsa y el del tipo de cambio efectivo real del euro (el que recoge el valor del euro frente a un conjunto de monedas relevantes para el comercio de la zona euro, sin el impacto comercial de los diferenciales de inflación). En este sentido, cuanto más fuerte se muestre el euro, peor le va a la Bolsa. Y es que un euro fuerte tiene efectos perniciosos por la pérdida de competitividad de la economía europea. Las empresas que tienen buena parte de las ventas procedentes del exterior ven como sus ingresos se merman si sus clientes tienen menos poder adquisitivo con el que contar y la depreciación de monedas como el dólar produce este efecto. Pero, obviamente, no todas las empresas europeas cotizadas se ven igualmente afectadas por esta relación inversa entre la bolsa y el euro. Esto es, cada empresa tendrá una sensibilidad (beta de factor) distinta a la evolución del tipo de cambio del euro. Empresas del sector de bienes y servicios industriales como Siemens y Schneider, o compañías tecnológicas como SAP y Alcatel-Lucent, con más de la mitad de sus ventas procedentes del exterior, son las más proclives a mostrarse más sensibles ante la evolución del tipo de cambio del euro.

Por último, el cálculo matemático de las betas de factor se asemeja al empleado para las betas tradicionales (véase “Beta de un activo financiero”), con la diferencia de que, ahora, los datos del índice de mercado no son los que se confrontan con la rentabilidad de los activos, sino que serían las cifras del comportamiento de los factores comunes las que habría que tener en cuenta.

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