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Capitalista

Capitalista

Persona que tiene la propiedad del capital y profesa el capitalismo como corriente económica.

Contabilidad y finanzas

Concepto

El capitalista es la persona que tiene la propiedad del capital. Aunque es un término generalmente despectivo para los marxistas, para otras teorías económicas es una persona esencial y se vincula con la figura del empresario. De todos modos, es una cuestión abierta desde el siglo XVIII hasta el momento presente, pues se debate o plantea si el empresario tiene el beneficio del capitalista —rendimientos de la inversión—, o es un trabajador muy cualificado tan solo —ejecutivo/gerente—, ya que la línea entre empresario capitalista y directivos de empresa es una barrera complicada de definir en muchos casos.

Empresario y capitalismo

La escuela clásica, desde Adam Smith, no establece diferenciación entre los beneficios empresariales de los beneficios del capital.

Para Adam Smith el empresario es el capitalista, pues los beneficios generados son del capital invertido. Es similar el planeamiento tanto de Ricardo como Mill o Marx. Adam Smith ya indicaba que era posible la divergencia entre el interés del capitalista y de la sociedad en general. Stuart Mill analiza con profundidad al capitalista e identifica que en este agente económico hay un beneficio por cuatro causas fundamentales: por un lado el interés del capital invertido, que es el concepto más evidente, pero añade tres más que posibilitan el éxito de la inversión desarrollada. Esto es, asume un riesgo, a veces muy importante, pues no es lo mismo invertir en bonos del tesoro que invertir en I+D, o en zonas del mundo con elevado riesgo; en el primer caso se consigue un beneficio casi seguro, pero no muy elevado, en los otros dos casos puede hallarse un enorme beneficio, pero también incluso la pérdida total de lo invertido.

Otro aspecto clave es el esfuerzo/trabajo realizado por el capitalista, y aquí también hay enormes diferencias: desde el inversor en Bolsa que cede a otro las operaciones de inversión, hasta el pequeño o mediano empresario que ha puesto todo su dinero en su empresa. Por último, está la incertidumbre del éxito al tomar la decisión de invertir y, por tanto, se desconoce el alcance de lo que se puede conquistar en la propia actividad empresarial.

Alfred Marshall, al referirse al concepto de capital, incorpora lo que denominamos capital humano: “Capital consiste en una gran parte en conocimientos y organización”. El empresario capitalista precisa de conocimientos y de la capacidad de organizar su actividad. Esta capacidad se reforzaba si era capaz de incrementar su capital, pues permite incrementar su actividad y por consiguiente, el crecimiento económico. En este proceso de incremento de su capital por parte del empresario capitalista, Marshall diferencia el modo de conseguirlo: si es para el bien público o no.

Con esta misma discusión ética Thorstein Veblen une al empresario con el capitalista y considera que su única preocupación es la acumulación de capital a nivel individual, sin ninguna preocupación de tipo social. Este autor hace una diferenciación importante entre la aportación beneficiosa para la sociedad, que es la producción, y la especulación, que es el beneficio a costa de la sociedad. Este pensamiento no tan favorable del capitalista empresario tuvo una gran influencia en Keynes y Galbraith y generó el concepto popular de considerarlo como un parásito de la sociedad. Keynes al enriquecerse en los mercados financieros no tuvo gran consideración por el capitalista, pero distinguió la mera especulación en operaciones a corto plazo y las inversiones orientadas al crecimiento económico. Pese a sus críticas, entendía que el capitalista y su empresa son claves para el desarrollo económico de los países. De todos modos, después de la Segunda Guerra Mundial, y al aplicarse políticas keynesianas en Europa, se oscureció un tanto la relevancia que había tenido en la sociedad el capitalista.

Tanto W. Baumol como M. Blaug consideraron peligroso olvidar que el capitalista asume riesgos asociados a la incertidumbre. La figura del capitalista sufrirá su peor persecución con la sociología marxista y la economía radical. El capitalista era un parásito de la sociedad según Marx y esta idea tuvo una enorme aceptación en amplios círculos políticos y sociales en el siglo XX. Esa opinión ha cambiado sustancialmente en el siglo XXI.

En el pensamiento económico cabe destacar una visión más positiva del empresario capitalista por parte de la escuela austriaca, que culmina de forma muy sistematizada con F.H. Knight, quien explica que el riesgo es calculado, aunque está sujeto a la incertidumbre, y por tanto, es esencial la toma de decisión por parte del capitalista/empresario.

Otro paso fundamental se produce al analizar el impacto de la innovación en el proceso dinámico de la economía. J. A. Schumpeter considera que es el capitalista/empresario quien puede invertir en programas de Investigación y Desarrollo, que propicien un cambio ventajoso para la humanidad; si no se asume esa inversión, no se produce un salto significativo en el desarrollo económico.

Recuerde que...

  • La línea entre empresario capitalista y directivos de empresa es una barrera complicada de definir en muchos casos.
  • La escuela clásica no establece diferenciación entre los beneficios empresariales de los beneficios del capital.
  • Para Adam Smith el empresario es el capitalista, pues los beneficios generados son del capital invertido.
  • La figura del capitalista sufrirá su peor persecución con la sociología marxista y la economía radical.
  • Tanto W. Baumol como M. Blaug consideraron peligroso olvidar que el capitalista asume riesgos asociados a la incertidumbre.
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