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Coste de la estructura financiera

Coste de la estructura financiera

Contabilidad y finanzas

Concepto

El coste de la estructura financiera es una medida de lo que cuestan a la empresa el conjunto de las fuentes financieras que utiliza. Una empresa para funcionar necesita, en primer lugar, recursos financieros que le posibiliten realizar las inversiones que considere necesarias para llevar a cabo su actividad. Una vez comenzada esta, y si la evolución del negocio es favorable, la propia empresa podrá generarlos ella misma (autofinanciación). Todos estos recursos financieros, ya sean aportados del exterior o por la entidad, conforman su estructura financiera. La mayor parte de dichos recursos le suponen a la empresa un coste, a veces directo o explícito y otras, un coste de oportunidad. Su determinación en términos medios es lo que denominamos coste de la estructura financiera.

Saber lo que le cuesta a una entidad las fuentes de financiación que está empleando o, lo que es lo mismo, su estructura financiera, es un aspecto de esencial para la gestión empresarial. Constituye un condicionante no solo en la evaluación de proyectos de inversión, sino también, y entre otros, en la búsqueda de creación de valor, optimización del beneficio y en la valoración de empresas. Este concepto está muy relacionado con el “Coste del Capital” siendo la diferencia que este último puede referirse a una sola fuente financiera o a varias, mientras que al hablar de “Coste de la Estructura Financiera” se hace referencia a todos los recursos de la empresa.

Cálculo

Para determinar esta magnitud se desglosa la estructura financiera de la empresa en los dos bloques fundamentales: recursos propios y recursos ajenos, tomando para ello la información necesaria del mercado y de sus estados contables. El primer paso a dar, además de conseguir toda la información necesaria sobre las fuentes de financiación, será identificar y ponderar cada uno de los bloques señalados, posteriormente calcular su coste, y, por último, unificar ambos mediante una media ponderada.

Identificación y ponderación

Para determinar el coste de la estructura financiera se entienden como recursos propios aquellos aportados por los propietarios (como es el capital) y por terceros sin facultad de devolución (subvenciones, por ejemplo) y los recursos generados por la propia empresa (beneficios no distribuidos o reservas). Por su parte, se consideran recursos ajenos aquellos préstamos o financiaciones recibidas por la empresa y que son exigibles, es decir, que hay que devolver y que no tienen carácter comercial.

Por último, debemos tener en cuenta que su importe es un dato que tomamos de los Estados Contables de la empresa, y más concretamente del Balance de Situación (el cual se refiere a una fecha o día determinados), por lo que para que el cálculo sea representativo debemos tomar datos medios.

La ponderación consiste en determinar el peso específico (p) de los diferentes recursos financieros, es decir el porcentaje que representan sobre el total de la financiación empresarial.

Coste de los recursos financieros

Calculamos el coste de cada uno de los bloques:

  • a) Coste de los recursos propios o financiación propia.

    A pesar de que estas fuentes financieras no tienen coste explícito sí tienen un coste, denominado coste de oportunidad y que equivale a la renta que hubiera percibido la empresa o el accionista por ellos en el caso de haberlos empleado en inversiones alternativas. Su cálculo suele realizarse mediante la expresión:

    ke = Rf + (Em x Rf) χ β

  • b) Coste de los recursos ajenos o financiación ajena.

    Desde el punto de vista del coste de la estructura financiera hay que señalar que se excluye la financiación que se denomina comercial (acreedores comerciales, efectos comerciales a pagar, impuestos devengados, etc.) o espontánea. La razón estriba en que no suele tener coste, salvo cuando se incumple con el plazo comercial establecido al efecto. Así pues, se consideran únicamente como recursos ajenos las deudas financieras, cuyo coste se materializa en intereses o gastos financieros en general, cuya expresión más común son: el tipo de interés y el porcentaje de comisiones cargados a la entidad. Este dato lo obtenemos a través de la información ofrecida por sus Estados Contables y lo identificaremos como ki.

    Se determina como el peso que representan los gastos financieros anuales reflejados en la Cuenta de Resultados sobre la deuda financiera media del ejercicio (o recursos ajenos tal y como los hemos definido anteriormente).

Donde:

GF: son los Gastos Financieros, y

RAm: los Recursos Ajenos medios

Media ponderada

Para determinar el coste medio de la estructura financiera (CMEF) se debe ponderar el coste (individual) de cada bloque de recursos financieros (propio y ajeno) por el peso que este tiene sobre el total de la financiación de la empresa.

Siendo: RPm: Recursos Propios medios.

RAm: Recursos Ajenos (deudas financieras) medios.

Esta fórmula puede traducirse en la siguiente, que utiliza, en vez de la ponderación de los recursos financieros tal y como la hemos señalado, el ratio de endeudamiento o apalancamiento de la empresa (e).

Efecto de los impuestos y de la inflación

El coste calculado anteriormente no incluye ni el efecto de los impuestos ni el de la inflación.

Efecto de los impuestos sobre el coste de la estructura financiera. Coste efectivo de la estructura financiera

La deducción de los gastos financieros en el Impuesto sobre Beneficios de la entidad le supone un ahorro vía impuestos (igual a la tasa impositiva que le es de aplicación). Así pues, para determinar el coste “efectivo” de la estructura financiera de la empresa debemos descontar del coste anteriormente determinado (que comúnmente se denomina “nominal”) el ahorro impositivo comentado, que afecta exclusivamente al coste de los recursos ajenos.

Donde T es la tasa impositiva aplicable a la empresa.

Efecto de la inflación sobre el coste de la estructura financiera. Coste real efectivo de la estructura financiera

El coste de la estructura financiera que hemos calculado hasta el momento, tanto el nominal como el efectivo, está expresado en unidades nominales, por lo que debe ser depurado en función de la inflación del país en el que opere la empresa en cuestión. Esto es de gran importancia sobre todo si se pretende comparar el coste entre empresas de diferentes países. Así pues, el coste real efectivo de la estructura financiera se determinará como sigue:

Donde g es la tasa de inflación.

Ejemplo:

Se dispone de los siguientes datos (Tabla 1) de dos empresas que operan en países diferentes, España y Portugal:

Tabla 1. Información contable y de mercado de dos empresas
MagnitudEmpresa HispanitaEmpresa Porto
RP medios2.0002.000
RA medios3.5002.500
Interés sin riesgo4 %3,50%
Rentabilidad mercado8 %8 %
Beta1,11,4
Gastos financieros280190
Tasa impositiva30 %25 %
Tasa inflación3 %2 %

Determinar cuál de las dos empresas anteriores tiene una estructura financiera más cara.

Solución

Los resultados obtenidos para cada entidad se muestran en la Tabla 2:

Tabla 2. Resultados obtenidos y cálculos previos.
MagnitudEmpresa HispanitaEmpresa Porto
Recursos Totales5.5004.500
R8,40 %9,10 %
Ki8,00 %7,60 %
Ki (1-T)5,60 %5,70 %
CMEF efectivo6,62 %7,21 %
CMEF Real efectivo3,51 %5,11 %

Los cálculos correspondientes a la empresa Hispanita:

Los cálculos correspondientes a la empresa Porto:

Como puede observarse, la empresa con la estructura financiera más cara sería la portuguesa, Porto (5,11 %), pues por cada euro de financiación empleada tiene un coste de 5,11 euros, mientras que a la española Hispanita solo 3,51 euros.

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