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Balance bancario

Balance bancario

Balance bancario es el formado por el Activo y el Pasivo y Neto, similar al balance general de las empresas, si bien con una estructura específica.

Banca y bolsa

Concepto

Junto con la cuenta de resultados, uno de los principales componentes de los estados financieros de los bancos es su balance, formado por el Activo y el Pasivo y Neto, en modo equivalente al balance general de las empresas, si bien, con una estructura específica: el balance, su estructura y criterios de valoración se recogían inicialmente en la Circular 4/2004, de 22 de diciembre, del Banco de España, a entidades de crédito, sobre normas de información financiera pública y reservada y modelos de estados financieros (BOE del 30 de diciembre; corrección de errores BOE de 28 de junio de 2006). Esta circular fue modificada, en algunos aspectos, por la Circular 6/2008, de 26 de noviembre (BOE de 10 de diciembre de 2008).

Elementos del balance

Los elementos de las cuentas anuales relacionados directamente con el balance son los activos, los pasivos y el patrimonio neto:

Los activos son bienes, derechos y otros recursos controlados económicamente por la entidad, resultantes de sucesos pasados, de los que es probable que la entidad obtenga beneficios económicos en el futuro.

Los pasivos son obligaciones actuales de la entidad, surgidas como consecuencia de sucesos pasados, para cuya cancelación es probable que se produzca una disminución de recursos que incorporan beneficios económicos.

El patrimonio neto es la parte residual de los activos de una entidad una vez deducidos todos sus pasivos. Incluye las aportaciones a la entidad realizadas por sus socios o propietarios, ya sea en el momento inicial o en otros posteriores, a menos que cumplan la definición de pasivo, así como los resultados acumulados, los ajustes por valoración que le afecten y, si procediere, los intereses minoritarios.

Los activos financieros se presentarán en el balance agrupados, en primer lugar, dentro de las diferentes categorías en las que se clasifican a efectos de su gestión y valoración: "cartera de negociación", "otros activos financieros a valor razonable con cambios en pérdidas y ganancias", "activos financieros disponibles para la venta", "inversiones crediticias" y "cartera de inversión a vencimiento".

Los pasivos financieros se presentarán en el balance agrupados dentro de las diferentes categorías en las que se clasifican a efectos de su gestión y valoración: "cartera de negociación", "otros pasivos financieros a valor razonable con cambios en pérdidas y ganancias", "pasivos financieros a valor razonable con cambios en patrimonio neto" y "pasivos financieros a coste amortizado".

Las partidas de patrimonio neto se presentarán en el balance agrupadas dentro de las siguientes categorías: "fondos propios", "ajustes por valoración" e "intereses minoritarios".

El balance bancario

Para entender mejor la relación entre los productos y servicios bancarios y su efecto patrimonial, cabe realizar la siguiente descomposición del balance bancario:

  • A) El Activo del balance está formado por:
    • - Activo rentable: Compuesto por la inversión crediticia, la cartera de valores, los fondos públicos y las cantidades colocadas en entidades de crédito y en el Banco de España. Este Activo ofrece una idea del "negocio" o actividad del banco, caja o cooperativa de crédito.
    • - Activo no rentable: Integrado por el inmovilizado material e inmaterial y las cuentas de periodificación. Fundamentalmente tiene carácter logístico y operativo, aportando la infraestructura necesaria para desarrollar la actividad (edificios, mobiliario, equipos, etc.).
  • B) El Pasivo del balance se compone de:
    • - Pasivo no oneroso o Neto: Recursos propios (capital, reservas, obra benéfico social de cajas de ahorro, fondo de reserva obligatorio de las cooperativas, etc.), es decir, se compone, básicamente, de los beneficios no distribuidos y de las aportaciones de los accionistas (en los bancos), del fondo social (en las cajas de ahorro) y de las aportaciones sociales (en las cooperativas de crédito). Asimismo, hay que tener en cuenta que la normativa sobre solvencia bancaria permite que se computen como recursos propios a efectos de ratios legales (como es el caso del ratio de solvencia) otras partidas del balance, como son: las acciones preferentes, las cuotas participativas en cajas de ahorro (que son títulos de deuda negociables, nominativas y de duración indefinida, computables como recursos propios de primera categoría, cuya rentabilidad es función de los beneficios de las caja de ahorro), las participaciones preferentes, etc. El coste de estas fuentes de financiación (por ejemplo, el representado por el pago de dividendos) no puede contabilizarse como un gasto ni puede deducirse a efectos impositivos.
    • - Pasivo oneroso: Representado, principalmente, por las deudas con clientes acreedores (cuentas corrientes, de ahorro, a plazo, cesiones temporales) más otros pasivos onerosos (empréstitos de obligaciones, emisiones de pagarés, cédulas hipotecarias, otros valores negociables -ver NOTA, al final-, entidades de crédito, Banco de España, etc.).

Operaciones de pasivo, de activo y de intermediación

En relación con lo indicado, las entidades bancarias distinguen los diferentes productos y servicios que ofrecen a sus clientes según se trate de operaciones de pasivo (que suponen una deuda de las entidades con sus clientes), operaciones de activo (que indican su actividad inversora), y otros servicios diversos:

  • - Las operaciones de pasivo reflejan, en general, la captación de recursos financieros por parte de la entidad financiera, que, a cambio, se compromete a proporcionar una rentabilidad (generalmente en forma de interés) a los clientes o depositantes. Entre estas operaciones se encuentran las clásicas imposiciones a plazo fijo, las cuentas de ahorro, las libretas, las cuentas corrientes, etc. También se incluyen las emisiones de obligaciones y otros instrumentos de endeudamiento. En general, el importe de este conjunto de operaciones de pasivo tiene su reflejo contable y de forma detallada en el Haber o Pasivo del balance de la entidad;, mientras que los costes correspondientes se trasladan a la cuenta de resultados, minorando el margen de intermediación. Por tanto, las operaciones de pasivo pueden agruparse en tres modalidades:
    • Operaciones de pasivo mediante la captación de depósitos a través de cuentas a la vista y a plazo titularidad de pequeños y medianos ahorradores.
    • Operaciones de pasivo mediante la emisión de títulos de deuda (obligaciones, pagarés, bonos, "repos", etc.).
    • Operaciones de pasivo mediante la captación mayorista de recursos en el mercado interbancario.
  • - Las operaciones de activo son aquellas en las cuales la entidad financiera, básicamente, invierte comprando activos -con la esperanza de obtener ganancias en diversos plazos-; o bien prestan recursos a sus clientes -en este caso, a cambio de un precio o retribución acordada en forma de tipo de interés-. Entre estas operaciones destacan el préstamo y el crédito bancario en sus diversas formas y, también, otras formas de inversión como la compra de acciones u otros valores para formar la cartera de inversión de la entidad financiera. Su importe figura en el Activo o Debe del balance de la entidad, y supone la generación de ingresos que se reflejan en la cuenta de resultados.
  • - Un tercer gran grupo de operaciones son las que pueden ser llamadas "otras operaciones de activo o de intermediación" actualmente muy comunes en cualquier modelo de banca desarrollada (realizadas de forma directa o indirecta a través de entidades especializadas), que abarcan una amplia gama de actividades, como el aval, el "confirming", el arrendamiento financiero, el "renting", la comercialización de tarjetas de crédito, el descuento comercial y financiero, el "forfaiting", el crédito documentario, etc. Estas operaciones y servicios financieros constituyen, actualmente, un importante componente de la actividad financiero-bancaria, aunque algunas de estas operaciones sean realizadas por los denominados establecimientos financieros de crédito (EFC) que, aunque no son entidades bancarias, suelen formar parte de grupos bancarios constituyéndose como entidades filiales especializadas.

NOTA: Por ejemplo, la Ley 44/2002, de 22 de noviembre, de Medidas de Reforma del Sistema Financiero, recoge las llamadas "cédulas territoriales" similares a las cédulas hipotecarias ("Pfandbriefe" en Alemania o "Crédit Foncier" en Francia). Pueden ser emitidas por entidades de crédito que tengan créditos frente al Estado, Comunidades Autónomas, Entes Locales, organismos autónomos y entidades públicas empresariales dependientes de los mismos. Estos créditos actúan como garantía del principal y del interés abonado por estas cédulas. Se trata, por tanto, de una vía de refinanciación de los créditos otorgados. No necesitan inscripción en el Registro Mercantil y no están sometidas a las limitaciones propias de las emisiones de obligaciones, ahora bien, su importe no puede superar el 70 % del total de préstamos y créditos no amortizados que tenga la entidad emisora.

Recuerde que...

  • Las entidades bancarias distinguen los diferentes productos y servicios que ofrecen a sus clientes según se trate de operaciones de pasivo (que suponen una deuda de las entidades con sus clientes), operaciones de activo (que indican su actividad inversora), y otros servicios diversos.
  • Las operaciones de pasivo reflejan la captación de recursos financieros por parte de la entidad financiera, que, a cambio, se compromete a proporcionar una rentabilidad (generalmente en forma de interés) a los clientes o depositantes (imposiciones a plazo fijo, cuentas de ahorro, libretas, cuentas corrientes, etc.).
  • Operaciones de activo son aquellas en las cuales las entidades financieras invierten comprando activos para obtener ganancias en diversos plazos o bien prestan recursos a sus clientes a cambio de un precio o retribución acordada en forma de tipo de interés (préstamos y créditos bancarios, compra de acciones u otros valores, etc.).
  • Las llamadas "otras operaciones de activo o de intermediación", actualmente muy comunes, abarcan una amplia gama de actividades, como el aval, el "confirming", el arrendamiento financiero, el "renting", la comercialización de tarjetas de crédito, el descuento comercial y financiero, el "forfaiting", el crédito documentario, etc.
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