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Burnout

Burnout

Prevención de riesgos laborales

Concepto

También denominado síndrome del quemado o de desgaste profesional. Se considera como una fase avanzada del estrés profesional, y se produce cuando existe un desequilibrio sostenido entre las expectativas personales respecto al puesto de trabajo y las características de la realidad laboral, especialmente en lo que concierne a las demandas del medio cuando se desempeñan puestos que implican ayuda o elevadas responsabilidades sobre otras personas.

Es un concepto utilizado para denominar el estrés profesional, inicialmente aplicado al ámbito laboral en general y, posteriormente, circunscrito a puestos de trabajo concretos. Se han definido como potencialmente más susceptibles a este síndrome, los trabajadores de la enseñanza, de la salud, de servicios sociales, así como directivos, secretarias o policías.

Dimensiones

Maslach y Jackson (1986), exponen que el burnout es un “síndrome tridimensional”, caracterizado por:

  • 1. Agotamiento emocional que se traduce en sensación de sobreesfuerzo físico, cansancio, hastío emocional y pérdida de recursos emocionales.
  • 2. Despersonalización que genera actitudes de frialdad y distanciamiento no solo en el medio laboral sino también en las relaciones interpersonales y familiares.
  • 3. Nivel de realización personal en el que se experimenta una pérdida de la propia confianza y se genera un autoconcepto negativo y un sentimiento de baja realización personal.

Evolución

Si adoptamos la perspectiva de que se trata de un proceso progresivo, podemos identificar la siguiente evolución (Cherniss, 1980)

  • 1. Fase de entusiasmo: el trabajo se afronta como una actividad estimulante y se generan expectativas elevadas y positivas.
  • 2. Fase de estancamiento: surgen dudas relativas al trabajo y al esfuerzo requerido, los objetivos no están claros y las expectativas iniciales no se cumplen. Aparecen los primeros síntomas fisiológicos.
  • 3. Fase de frustración: nuestros recursos personales y también los recursos de la organización pueden contribuir a “retomar la ilusión en algún proyecto laboral” o bien comienzan a cronificarse los síntomas fisiológicos, se incrementa la desmotivación y el rendimiento disminuye ostensiblemente.
  • 4. Fase de apatía: se produce una pérdida de confianza personal, un distanciamiento de las personas y la aparición de las primeras bajas laborales.
  • 5. Fase de “sentirse quemado”: se produce un grave deterioro personal, con problemas psicosomáticos, cognitivos y de comportamiento, que afectan a todos los ámbitos de relación socio-laboral, familiar y personal.

Factores relevantes

Puesto que el síndrome de burnout se basa en un desajuste en la interacción entre las características del puesto de trabajo y la persona que lo desempeña, es fundamental mencionar al menos algunas de las variables que potencialmente pueden ser desencadenantes o bien variables que facilitan el afrontamiento de situaciones de desgaste profesional:

  • 1. Organizacionales
    • Estilo de dirección (autoritario, Laissez-faire, transformacional...)
    • Valores culturales reales (competitividad, falta equidad...)
    • Perfil del puesto (ambigüedad de rol, sobrecarga de trabajo, nivel de desafío)
    • Clima laboral (escasa comunicación, falta de autonomía, deterioradas relaciones con compañeros)
    • Condiciones laborales (contrato eventual, turnos rotativos, baja remuneración..)
  • 2. Sociales
    • Se ha demostrado que la existencia y calidad de redes de apoyo social en las que una persona puede encontrar implicación y comprensión, constituye una de las variables más positivas para afrontar los problemas de burnout.

      Lógicamente, la inexistencia de relaciones interpersonales y familiares favorece la aparición y/o agravamiento de los problemas de estrés laboral

  • 3. Personales
    • El patrón de personalidad tipo A, perfil competitivo, dinámico, con un nivel de autoexigencia muy alto, agresivo y que acumula tensiones musculares; frente al tipo B que cuyo perfil es el opuesto y por tanto poco proclive a experimentar burnout.
    • El sistema de atribuciones interno o externo. Esta variable hace referencia a si la persona se considera responsable de los acontecimientos de su vida o si considera que son los factores externos los únicos responsables de lo que le pueda acontecer. En el primer caso la persona reconoce su responsabilidad y su posibilidad de “actuar”, en el segundo caso, como existe la consideración de no tener ninguna incidencia en los hechos, no importa la conducta que lleve a cabo.
    • La inhibición en el comportamiento interpersonal frente a las conductas asertivas que posibilitarían la defensa de los propios derechos, la posibilidad de decir “no” ante determinadas sobrecargas o presiones y que permitirían llevar a cabo procesos de comunicación adecuados respecto a situaciones problemáticas de tipo laboral en este caso.
    • Niveles de autoexigencia y perfeccionismo elevados que originan pensamientos devaluadores de la propia ejecución en el trabajo.
    • Grado de satisfacción de las propias expectativas profesionales. Qué espera cada persona de su puesto es un tema importante a la hora de hablar de estrés laboral. En este sentido un trabajo puede ser elegido en base a valores que pueden “encajar” o no con los de la organización.

Manifestaciones

Aunque la variedad de manifestaciones puede ser muy amplia, pueden indicarse como síntomas más habituales del burnout los siguientes:

  • Fisiológicos: fatiga crónica, desordenes gástricos, tensión muscular, dolores de cabeza, mareos.
  • Conductuales: dificultad en la toma de decisiones, adicciones (tabaco, alcohol, drogas), trastornos del sueño.
  • Emocionales: irritabilidad, hostilidad, distanciamiento afectivo, ansiedad, depresión.
  • Cognitivos: baja capacidad de atención, disminución de la concentración y juicio.
  • Laborales: absentismo, escasa productividad, generación de conflictos, desmotivación.
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