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Calificación crediticia (rating)

Calificación crediticia (rating)

Evaluación del grado de solvencia de un emisor y de cada una de sus emisiones, a través de la valoración de gran cantidad de información económico-financiera con la que se pretende identificar la probabilidad de pago, o de impago, por parte de empresas y Estados soberanos.

Banca y bolsa

Concepto

Evaluación del grado de solvencia de un emisor y de cada una de sus emisiones en los mercados financieros a través de la valoración de gran cantidad de información económico-financiera con la que se pretende identificar la probabilidad de pago, o de impago, por parte de empresas y Estados soberanos.

También denominada calificación de solvencia, se realiza por empresas independientes especializadas en esta actividad, las llamadas agencias de calificación, a través de la evaluación del riesgo de crédito o impago que dichas emisiones proporcionan.

Aumento de calificación (upgrade)

En calificación de deudas, créditos, emisiones y emisores, upgrade es el acto por el que se aumenta la calificación crediticia (se mejora) al modificarse las circunstancias, en este caso de forma favorable, y se reduce el riesgo de impago.

Rebaja de calificación (downgrade)

En sentido contrario, downgrade es el acto por el que se rebaja la calificación crediticia (se empeora) al modificarse las circunstancias, en este caso de forma desfavorable, y se incrementa el riesgo de impago.

El rating de perspectiva (rating outlook)

Tanto el upgrade como el downgrade no se producen rápidamente, sino que son el resultado de un estudio continuado de las condiciones de los emisores de deuda. Para evitar cambios repentinos se utiliza el llamado rating de perspectiva (rating outlook), que consiste en la opinión acerca de la probable dirección que tomarán los ratings.

Por ejemplo, Standard & Poor's, una de las mayores agencias de calificación, evalúa en este rating outlook la dirección potencial de la calificación de largo plazo para el mediano y largo plazo (generalmente de seis meses a dos años). Para atribuir una perspectiva/tendencia de calificación se tienen en cuenta los cambios en las condiciones económicas y/o de negocios. Una perspectiva no es, necesariamente, una anticipación de cambios en la calificación o de una futura inclusión de la calificación en el listado de revisión especial (CreditWatch):

  • - Una perspectiva o designación positiva significa que la calificación puede ser subida.
  • - Una perspectiva o designación negativa significa que la calificación puede ser bajada.
  • - Una perspectiva o designación estable significa que probablemente la calificación no cambiará.
  • - Una perspectiva o designación en desarrollo significa que la calificación puede ser revisada al alza o a la baja.

En el listado de revisión especial o CreditWatch, que utiliza esta Agencia destaca la dirección potencial de una calificación de corto o largo plazo. Se enfoca en los eventos identificables y las tendencias de corto plazo que colocan a las calificaciones bajo la vigilancia especial de los analistas de S&P. Las calificaciones aparecen en el listado de CreditWatch cuando ocurre un evento tal o un desvío de la tendencia esperada y las informaciones adicionales se vuelven necesarias para evaluar la calificación actual. Sin embargo, la inclusión de una calificación en CreditWatch no significa que sufrirá inevitablemente un cambio y, siempre que sea posible, una gama de calificaciones alternas será presentada. La intención del CreditWatch no es incluir todas las calificaciones en proceso de revisión y, además, las calificaciones pueden ser modificadas sin haber sido incluidas previamente en CreditWatch.

Moody's utiliza el rating de perspectiva (rating outlook) de un emisor a medio plazo, definido en general como un período de 18 meses. Las perspectivas se dividen en 4 categorías: positiva, negativa, estable e incierta. Moody's no mantiene una perspectiva si el emisor se encuentra en revisión de cara a un posible cambio en el rating.

Un crédito entra en la lista de vigilancia cuando se encuentra en revisión para una posible subida, o en revisión para una posible bajada, o (con menos frecuencia) en revisión con dirección incierta. La revisión formal concluye normalmente al cabo de un plazo de 90 días.

Aunque muy similares entre sí, la definición de calificación crediticia depende de cada agencia dedicada a evaluar la solvencia y probabilidad de pago de los emisores de deuda. Por ello, a continuación incorporamos lo que las tres mayores agencias de calificación (Standard & Poor's, Moody's Investor Services y Fitch IBCA) entienden por rating.

Principales agencias de calificación

Standard & Poor's (S&P)

Una calificación de riesgo crediticio de emisión de Standard & Poor's es una opinión actual sobre la capacidad financiera general de un deudor, su calidad crediticia, respecto a una obligación financiera específica, una clase u obligaciones financieras específicas, o un programa financiero específico (incluyendo las calificaciones de los programas de notas de mediano plazo y de programas de papel comercial). Esta opinión considera la calidad crediticia de garantes, aseguradoras u otras formas de respaldo crediticio de la obligación y también toma en cuenta la moneda de denominación de la obligación. La calificación de riesgo crediticio de una emisión no es una recomendación para comprar, vender o retener una obligación financiera ya que no se refiere al precio de mercado o conveniencia para un inversionista en particular.

Las calificaciones de riesgo crediticio de emisión están basadas en información actual proporcionada por la entidad o emisor de deuda u obtenida por Standard & Poor's de otras fuentes que considera confiables. Standard & Poor's no realiza auditorías en conexión con las calificaciones crediticias y, ocasionalmente, podría confiar en información financiera no auditada. Las calificaciones de riesgo crediticio pueden cambiarse, suspenderse o retirarse debido a cambios o falta de disponibilidad de tal información o por otras circunstancias.

Las calificaciones de riesgo crediticio de emisión pueden ser de largo o corto plazo. Las calificaciones de corto plazo generalmente se asignan a las obligaciones consideradas de corto plazo en el mercado correspondiente. Por ejemplo, en Estados Unidos, ello implica obligaciones con un vencimiento original inferior a 365 días, incluyendo papel comercial. Las calificaciones de corto plazo también se usan para indicar la calidad crediticia de un emisor respecto a las características de obligaciones de largo plazo que prevén un rescate anticipado por opción del comprador (put). En estos casos se atribuyen dos calificaciones a una misma obligación: una de corto plazo que considera el efecto put y otra de largo plazo. Las notas y títulos de mediano plazo también reciben calificaciones de largo plazo.

Fitch IBCA

Las calificaciones crediticias de Fitch constituyen su opinión sobre la capacidad de una entidad o de una emisión de títulos de hacer frente a las obligaciones financieras de manera puntual, como el pago de intereses, la devolución del principal o el pago de dividendos preferentes.

Los ratings de Fitch se asignan a una gran variedad de entidades y emisiones, como por ejemplo países soberanos, financiación estructurada, empresas, emisiones de deuda, acciones preferentes, créditos bancarios, riesgo de contrapartes, y también a la solidez financiera de compañías de seguros y garantizadores financieros.

Los inversores se sirven de los ratings para estimar la probabilidad de recuperar su dinero de acuerdo con las condiciones en que lo invirtieron. Así pues, el uso de un rating crediticio indica su función: los ratings que están dentro del "grado de inversión" (entre AAA y BBB en la escala internacional de ratings a largo plazo, y entre F1 y F3 a corto plazo) comportan un riesgo de impago relativamente bajo, mientras que los que están dentro del "grado especulativo" (entre BB y D a largo plazo, y B y D a corto plazo) indican o bien que tienen un mayor riesgo de impago o que el impago ya se ha dado.

Los ratings no hacen ninguna predicción específica de probabilidad de impago. Sin embargo, es importante señalar que, por ejemplo, la situación de impago sólo se ha dado anualmente en menos de un 0,10% de los bonos a largo plazo de empresas de EEUU calificados con un rating de AAA, mientras que para los bonos con rating de BBB fue de 0,35%, y para los ratings de B del 3%.

Las entidades o emisiones que tienen un mismo rating tienen una calidad crediticia similar, aunque no necesariamente idéntica, ya que las distintas categorías de la escala de ratings no reflejan plenamente los distintos matices dentro de cada grado de riesgo crediticio.

Los ratings de Fitch no son una recomendación de comprar, vender, o conservar unos títulos. Tampoco indican si los precios del mercado son adecuados, o si ciertos títulos son indicados para un inversor particular, o si están libres de impuestos o no. Los ratings se basan en la información proporcionada por los emisores, aseguradores de emisiones, sus expertos, y otras fuentes que Fitch considera fiables. Fitch no audita ni verifica la veracidad y fidelidad de dicha información. Los ratings pueden sufrir cambios, o pueden ser retirados, como consecuencia de la falta de información, a causa de cambios en la información, o por otras razones.

Los ratings de un programa concreto se basan en los términos generales que afectan el programa en cuestión y por tanto no se debería asumir que estos ratings son aplicables a cada emisión dentro de un programa. Concretamente, los ratings de emisiones no estándar, como las que están conectadas a la deuda de un tercero o las que dependen del comportamiento de un índice, se pueden desviar de los ratings aplicables al programa.

Los ratings sólo dan una indicación del riesgo de crédito, es decir, no son aplicables a ningún otro tipo de riesgo como las posibles pérdidas a causa de cambios en los tipos de interés del mercado, o cualquier otra consideración que tenga que ver con el mercado.

Moody's Investor Service

Un rating representa la opinión de Moody's sobre la capacidad y la disposición de un emisor a cumplir puntualmente los pagos derivados de un instrumento de deuda, como un bono, a lo largo de la vida de dicho instrumento. Un rating no es una recomendación de compra o venta, ni garantiza que no se producirá un impago.

Los inversores utilizan los ratings como ayuda para cuantificar el riesgo de crédito de los títulos de renta fija que deciden comprar o vender. Muchos también utilizan los ratings como límites a sus parámetros de inversión y como medio de ampliar su horizonte de inversión a mercados o tipos de valores no cubiertos por su propio análisis. En la medida en que los grandes inversores confían a nivel global en los ratings de Moody's, los ratings brindan a los emisores de deuda acceso estable y flexible a dichas fuentes de capital.

Las calificaciones de Moody's se emplean para cualquier tipo de deuda u obligación similar con interés para inversores institucionales, a saber: bonos, obligaciones, títulos respaldados por activos o por hipotecas, bonos convertibles, pagarés a medio plazo, títulos derivados, etc. Moody's no califica acciones, es decir, valores de renta variable.

En definitiva, los ratings son una previsión o indicador del riesgo de pérdida por incumplimiento a causa de la falta de pago, retraso en el pago o pago parcial al inversor. La pérdida por incumplimiento es la diferencia entre lo que el emisor ha prometido pagar y lo que en la práctica recibe el inversor. Los ratings de Moody's miden la pérdida por incumplimiento total, incluida tanto la probabilidad de que el emisor declare un impago como la magnitud esperada de la pérdida una vez que el impago acaece.

Recuerde que...

  • Las tres mayores agencias de calificación son, entre otras, Standard & Poor's (S&P), Moody's Investor Services y Fitch IBCA.
  • Aunque muy similares entre sí, la definición de calificación crediticia depende de cada agencia dedicada a evaluar la solvencia y probabilidad de pago de los emisores de deuda.
  • Una calificación de riesgo crediticio de emisión de Standard & Poor's es una opinión actual sobre la capacidad financiera general de un deudor, su calidad crediticia, respecto a una obligación financiera específica, una clase u obligaciones financieras específicas, o un programa financiero específico (incluyendo las calificaciones de los programas de notas de mediano plazo y de programas de papel comercial).
  • Las calificaciones crediticias de Fitch constituyen su opinión sobre la capacidad de una entidad o de una emisión de títulos de hacer frente a las obligaciones financieras de manera puntual, como el pago de intereses, la devolución del principal o el pago de dividendos preferentes.
  • Un rating representa la opinión de Moody's sobre la capacidad y la disposición de un emisor a cumplir puntualmente los pagos derivados de un instrumento de deuda, como un bono, a lo largo de la vida de dicho instrumento.
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