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Bolsa de valores

Bolsa de valores

La Bolsa o mercado de valores es un mercado, puede ser un lugar físico o virtual (sistema informático), en el que se ponen en contacto los demandantes de capital (principalmente las empresas) y los oferentes o excedentarios de recursos financieros (familias, empresas y otras instituciones), donde se fija un precio público o cotización que varía constantemente según las fuerzas de la oferta y la demanda y en función de las circunstancias económicas, empresariales u otras.

Contabilidad y finanzas

Concepto

La Bolsa o mercado de valores es un mercado en el que se ponen en contacto los demandantes de capital (principalmente las empresas) y los oferentes o excedentarios de recursos financieros (familias, empresas y otras instituciones). Este puede ser un lugar físico o virtual (sistema informático), donde se fija un precio público o cotización que varía constantemente según las fuerzas de la oferta y la demanda y en función de las circunstancias económicas, empresariales u otras.

En España hay cuatro Bolsas oficiales de Valores: Barcelona (1915), Bilbao (1890), Madrid —la más antigua, creada en 1831— y Valencia (1970). En ellas se negocian fundamentalmente acciones, aunque también se intercambian obligaciones (entre ellas las convertibles), derechos de suscripción y warrants.

Las acciones cotizadas en la Bolsa alcanzaron una parte importante del activo financiero de las familias en 2016, representando más de un 20 %.

El elevado crecimiento e importancia del mercado de valores como destino de la inversión se debe, principalmente, a las siguientes razones:

  • Reducción de los tipos de interés y, en consecuencia, disminución de la rentabilidad de los activos financieros de renta fija y de los depósitos bancarios.
  • Expansión económica, producida especialmente a partir de 1996, que ha proporcionado una mayor capacidad financiera de las familias, a pesar de la merma económica durante la crisis de 2007.
  • Alta difusión de la Bolsa, directa o indirectamente a través de otros productos financieros tales como los fondos de inversión, productos estructurados, etc.
  • Mayor cultura financiera y, por tanto, mayor interés por los mercados financieros y la asunción de mayores riesgos.
  • Así como una cierta moda que ha dirigido a la inversión en Bolsa a numerosas personas, indistintamente a su edad, clase social, etc.
  • Internet ha favorecido también sustancialmente el desarrollo de los mercados financieros al poder obtener información (cotizaciones, informes de los analistas nacionales y extranjeros, etc.), en muchos casos de forma gratuita; y operar a través de la red, sin necesidad de ir físicamente a los bancos o entidades especializadas, en la operativa en los mercados financieros, mejorando igualmente los costes para los inversores finales.

La Bolsa se considera un mercado secundario, es decir, un lugar o institución donde se negocian activos financieros que ya han sido emitidos con anterioridad en el mercado de emisión o primario.

Por otro lado, la Bolsa de valores se identifica como un mercado de renta variable, ya que los rendimientos de los activos que se negocian, es decir, las acciones, que se concretan principalmente en dividendos, derechos de suscripción, o en ganancias de capital (plusvalías o, en su caso, minusvalías), no son fijos ni conocidos de antemano, sino que dependen tanto de la situación económica general como de la situación particular de cada empresa que las emite. En consecuencia, la cotización de las acciones, ante la incertidumbre sobre estos rendimientos futuros, varía constantemente por la confluencia de la oferta y la demanda y sus expectativas sobre el futuro.

Si bien hay que tener en cuenta que el concepto comúnmente utilizado para activos financieros —como son las Letras del Tesoro, los Bonos y las Obligaciones, es decir, los activos financieros de renta fija— no siempre se identifica plenamente con los mismos. Esto es debido a que los activos financieros de renta fija solo tienen este carácter, es decir, la rentabilidad que proporcionan es únicamente fija o conocida de antemano, si se mantiene tal activo desde la fecha de su suscripción hasta su vencimiento. Es decir, si se adquiere una Letra del Tesoro, Pagaré de Empresa, Bono u Obligación del Estado o empresarial en el momento de su emisión, únicamente proporcionará una rentabilidad fija y conocida de antemano, en el caso de conservar tal activo hasta su fecha de vencimiento, a saber, el año en el caso de las Letras y Pagarés, a los 3 o 5 años en el caso de los Bonos y a los 10, 20 o 30 años en el caso de las Obligaciones. Solo así proporcionará la rentabilidad especificada en la emisión, sea del 5 % anual, 3 % anual, etc.

Pero si por cualquier circunstancia se decide vender tal activo antes del vencimiento en el mercado secundario o de negociación, o bien si se compra en una fecha diferente a la emisión del título y se vende posteriormente, entonces, no se conocerá a priori cuál va a ser el precio de compra o de venta y, por tanto, la rentabilidad que va a proporcionar el activo, ya que el mercado secundario de renta fija es un mercado donde se negocian estos activos financieros y los precios a los que cotizan dependen de las circunstancias del mercado, de los emisores y de las variaciones en los tipos de interés. En este caso, los activos financieros de renta fija pasan a proporcionar una rentabilidad variable, al igual que ocurre con las acciones, pudiendo ser esta positiva o negativa.

Representatividad

Para destacar su importancia, cabe indicar que la Bolsa de Madrid es la quinta Bolsa de Europa y la décima del mundo por su volumen de contratación. En todo caso, a pesar de su importancia como indicador económico, es decir, como barómetro de la economía, es necesario precisar —al menos en el caso español— que no es completamente representativa de la estructura empresarial, pues solo un pequeño número de empresas españolas cotizan en Bolsa y la mayoría son grandes empresas.

A este respecto, cabe recordar que cerca del 96 % de las empresas españolas se engloban en el concepto de Pymes (de las cuales la mayoría son microempresas) que generan, aproximadamente, el 67 % del empleo y en torno al 69 % del Producto Interior Bruto (PIB). Estas empresas, en su inmensa mayoría, no acceden al mercado bursátil o están muy escasamente representadas.

Incluso, nos encontramos con un conjunto destacado de empresas del panorama empresarial español que no han utilizado el mercado de valores como instrumento de financiación, empresas tales como:

Funciones del mercado de valores

Entre las muchas funciones que desempeña la Bolsa, dos son las fundamentales: promover el ahorro y canalizarlo hacia la financiación de la empresa y la economía, y proporcionar liquidez a los inversores. Concretamente, aporta una serie de funciones tanto a las empresas y los inversores:

Las funciones que realiza la Bolsa para el inversor son:

  • Proporciona un destino para la inversión, es decir, la renuncia al consumo actual con la esperanza de obtener una rentabilidad en el futuro.
  • Proporciona liquidez a la inversión en valores, a través de un lugar o sistema donde comprar o vender títulos (si los inversores no dispusieran de un lugar donde pudieran vender con facilidad sus títulos-valor, posiblemente no estarían dispuestos a colocar sus ahorros en los mercados).
  • Proporciona seguridad: La Bolsa garantiza la seguridad jurídica y económica de los acuerdos entre compradores, vendedores e intermediarios, además de suministrar información oficial de los precios. No hay que entender esta seguridad como una garantía de obtener rentabilidad, cuestión que en este mercado de renta variable no es así.
  • Permite la participación en la gestión de las empresas, pues la adquisición de acciones ordinarias da derecho a votar en la Junta General de accionistas de la compañía emisora. Esta participación en las empresas no está muy arraigada en España, salvo en casos y situaciones concretas (por ejemplo, en la crisis de una empresa) ya que, en general, el inversor tiene un objetivo meramente económico, a la vez, que considera que su capacidad de actuación es nula ante las decisiones de los directivos o accionistas mayoritarios.

    Si bien, recientemente ha tenido lugar un hecho significativo al respecto de la participación de los accionistas minoritarios en la gestión empresarial, en el cual se pone de manifiesto hasta dónde puede alcanzar el poder de los accionistas minoritarios en las empresas cotizadas. Es el caso de la sociedad de capital-riesgo cotizada Dinamia, en la cual una agrupación de 200 pequeños accionistas —CAD25—, representantes del 5,6 % del capital, ha logrado incluir a uno de sus miembros en el Consejo de Administración de la sociedad cotizada.

  • Proporciona rentabilidad: Según la situación de cada momento la Bolsa proporciona altos niveles de rentabilidad aunque, eso sí, asumiendo posiblemente un mayor riesgo. Efectivamente, la inversión en productos derivados puede proporcionar mayores rentabilidades, si bien el riesgo asumido es muy elevado.

Las funciones que realiza la Bolsa para las empresas que cotizan son:

  • Facilita la obtención de recursos financieros a largo plazo para el crecimiento empresarial. Es una fuente de financiación para las empresas, ya que estas pueden solicitar recursos a los ahorradores mediante la realización de ampliaciones de capital y Ofertas Públicas de Venta.
  • Reduce el coste de financiación, por tener las emisiones menor coste que otras alternativas financieras.
  • Mejora la imagen, transparencia y el prestigio de las empresas.
  • Valora la empresa. En todo momento la empresa es valorada por los inversores, cuestión sustancialmente complicada en el caso de una empresa no cotizada ya que existen muy diversos métodos de valoración de empresas y todos ellos conllevan un alto grado de subjetividad. Refleja la evolución de las empresas y su gestión empresarial.
  • Retribuye e incentiva a los directivos y empleados con la entrega de acciones de la empresa.
  • Proporciona liquidez a los accionistas significativos de la empresa en el caso que deseen desprenderse de su participación accionarial.
  • Actúa, en definitiva, como barómetro de la economía porque los movimientos de las cotizaciones resultan muy sensibles a la situación económica y a las previsiones existentes sobre el comportamiento futuro de la economía. En este sentido, generalmente, la evolución de los índices bursátiles refleja la confianza o desconfianza de los inversores en el futuro de la economía.

Organización del mercado de valores

Institucionalmente, el mercado bursátil de valores —la Bolsa— está compuesto por las siguientes organizaciones participantes:

  • La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), como órgano de supervisión y control de los mercados financieros, intermediarios e inversores que participan en los mismos.
  • Bolsa y Mercados Españoles (BME), sociedad holding que integra los mercados de renta fija, variable y de derivados. Y otras sociedades encargadas de la compensación y liquidación de valores, de sistemas de información y de consultoría y formación.
  • Empresas de Servicios de Inversión (sociedades de valores, agencias de valores e instituciones de crédito miembros y no miembros del mercado, sociedades gestoras y empresas de asesoramiento financiero), es decir, intermediarios especializados en la operativa en los mercados financieros.

Recuerde que...

  • En España hay cuatro Bolsas oficiales de Valores: Madrid (creada en 1831), Bilbao (1890), Barcelona (1915) y Valencia (1970).
  • La Bolsa de valores se identifica como un mercado de renta variable, ya que los rendimientos de los activos que se negocian no son fijos ni conocidos de antemano, sino que dependen tanto de la situación económica general como de la situación particular de cada empresa que las emite. En consecuencia, la cotización de las acciones varía constantemente por la confluencia de la oferta y la demanda y sus expectativas sobre el futuro.
  • A pesar de su importancia como indicador económico, en el caso español no es completamente representativa de la estructura empresarial, pues solo un pequeño número de empresas españolas cotizan en Bolsa y la mayoría son grandes empresas.
  • Entre las muchas funciones que desempeña la Bolsa, dos son las fundamentales: promover el ahorro y canalizarlo hacia la financiación de la empresa y la economía, y proporcionar liquidez a los inversores.
  • Institucionalmente, el mercado bursátil de valores está compuesto por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), como órgano de supervisión y control; Bolsa y Mercados Españoles (BME), sociedad holding que integra los mercados de de renta fija, variable y de derivados; y las Empresas de Servicios de Inversión (intermediarios especializados en la operativa en los mercados financieros).
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