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Consumo

Consumo

Gasto de los hogares en bienes y servicios, excepto la compra de nuevas viviendas, que se considera un gasto de inversión. Se llama función de consumo a la relación entre el gasto total en consumo y sus determinantes principales que, fundamentalmente, son la renta disponible y la riqueza.

Contabilidad y finanzas

Concepto

El consumo es el gasto de los hogares en bienes y servicios, excepto la compra de nuevas viviendas, que se considera un gasto de inversión. Sí se incluyen dentro de la categoría de consumo los bienes duraderos como el automóvil o los electrodomésticos.

Es uno de los componentes del PIB (o producción) de un país, junto a la inversión, el consumo público y las exportaciones netas (exportaciones de bienes y servicios menos importaciones). Concretamente, en España el gasto de consumo supuso en 2007 el 57 % del PIB total, lo que indica la importancia de conocer los determinantes del gasto de consumo para explicar a su vez la evolución de la producción total. También es cierto, no obstante, que la proporción que supone el consumo total sobre el PIB es mucho menos volátil que en el caso de la inversión o las compras públicas.

Desde el punto de vista de la microeconomía, se estudia la elección del consumidor entre distintos tipos de bienes y servicios. Sin embargo, para el análisis del gasto total en bienes y servicios que realizan los hogares se necesita un enfoque macroeconómico, que se resume en el estudio de la función de consumo.

Se llama función de consumo a la relación entre el gasto total en consumo y sus determinantes principales que, fundamentalmente, son la renta disponible y la riqueza. También podría incluirse el tipo de interés, aunque su efecto sobre el consumo es más ambiguo.

Para analizar estos determinantes es necesario partir de una idea previa, que es que el consumo es en realidad una decisión intertemporal: los hogares deciden en cada momento del tiempo qué parte de su renta consumen o ahorran, pero este ahorro en el período actual se convertirá en un mayor gasto de consumo en algún período posterior. Es decir, la elección es entre consumir ahora o consumir después.

Consumo y nivel de renta

De acuerdo con la visión tradicional de la macroeconomía heredada de J. M. Keynes, el determinante principal del gasto de consumo es la renta disponible de los hogares, es decir, la renta total menos los pagos por impuestos. Cuanto mayor es la renta disponible, mayor es el gasto total en consumo. Esto es así, porque la renta después de impuestos de cada familia representa su “restricción presupuestaria”, o recursos que tiene disponibles para dedicarlos a su gasto en consumo o a ahorrar (para consumir en el futuro). La proporción de renta que cada familia destina al consumo presente o al ahorro dependerá de sus preferencias intertemporales (cuánto valoran el consumo actual respecto al consumo futuro).

Esta relación positiva entre renta y consumo es una piedra angular de la teoría macroeconómica y está claramente confirmada por la evidencia empírica.

Pero el análisis del gasto en consumo también pone de manifiesto una segunda regularidad: cuando se toman los datos de renta y consumo disponible de una misma familia a lo largo del tiempo o cuando se toman datos de corte transversal (el consumo y la renta de distintos hogares en un momento del tiempo) se observa que la proporción que significa el consumo sobre el total de la renta es decreciente con el propio nivel de renta. Dicho de otra forma: un aumento en la renta da lugar a un incremento del consumo, aunque menos que proporcionalmente. ¿Cómo podría explicarse este hecho?

En el caso de una familia, una posible explicación podría ser que cuando la renta experimenta variaciones (por ejemplo, una caída) ajusta a la baja su gasto, pero tratando de mantener un cierto estándar de consumo, por lo que la caída será menos que proporcional. Para compensar, en los períodos de aumentos en la renta también debería elevar su consumo menos que proporcionalmente. En el caso de los datos de corte transversal (comparación entre familias con mayor o nivel de renta) la explicación se encontraría en que las familias pobres tienen unos ingresos más cercanos al consumo mínimo o de subsistencia, con lo que su capacidad para ahorrar es menor. Al contrario, esta capacidad aumenta con la renta, por lo que también lo hace la proporción de renta que se ahorra, y no solo su valor absoluto.

Una forma tradicional de expresar la función de consumo para recoger estos dos hechos es la siguiente:

C= + cYd

En esta expresión C representa el gasto de consumo, mientras que Yd es la renta disponible. Cuando la renta disponible se incrementa, el gasto total de consumo crece en una proporción igual a, que se llama propensión marginal a consumir. Esta propensión es un número positivo, pero menor que uno, por lo que, como decíamos, cuando la renta crece, se produce también un aumento del consumo, pero menos que proporcional.

El término de la función de consumo se denomina consumo autónomo y recoge aquel nivel mínimo de consumo que se realizaría aunque no se dispusiese de renta en un período.

Junto al concepto de propensión marginal a consumir se define el concepto de propensión media al consumo, o cociente entre el gasto total en consumo y la renta disponible. Una propiedad de esta función de consumo es que, aunque decreciente, esta propensión media es mayor que la propensión marginal.

Otra idea importante que se desprende de la función de consumo que es de gran importancia en el análisis de la macroeconomía es el concepto de multiplicador. Cuando se incrementa cualquier componente del gasto, como por ejemplo las compras públicas o la inversión, la producción total se incrementará más que proporcionalmente. La razón es que a ese aumento inicial de la producción habrá que añadir el aumento inducido del gasto en consumo (que depende de la propia renta disponible). El multiplicador mide precisamente este efecto amplificado sobre la renta de un cambio inicial en cualquier de sus componentes, y será mayor cuanto más alta sea la propensión a consumir. Obsérvese que el multiplicador funciona igual para incrementos de renta que para sus reducciones: cuando se produce un menor crecimiento de algún componente del PIB, sus efectos negativos son amplificados por una caída adicional del consumo.

Las teorías del ciclo vital y la renta permanente

De acuerdo con el análisis anterior, el determinante principal del consumo en un período es el nivel de renta disponible corriente, es decir, el nivel de renta del propio período. Sin embargo, esto no parece plenamente compatible con la idea de una decisión intertemporal entre consumo actual y consumo futuro: igual que una familia puede decidir aplazar una parte de su consumo para el futuro (aumentado por la rentabilidad que puede obtener de ese ahorro) también podría ocurrir lo contrario, que anticipase al momento actual parte del consumo que podría realizar en el futuro con la renta que espera obtener, pidiendo prestado (desahorrando) a un tipo de interés dado. Dicho de otra forma, lo que las familias deciden es un plan de consumo a lo largo de la vida, que maximice su utilidad (bienestar) dado el nivel de renta total que esperan obtener.

La teoría del ciclo vital, desarrollada por los economistas A. Ando y F. Modigliani recoge esta idea, suponiendo que el individuo característico obtiene una renta que es relativamente más baja al principio y al final de su vida, y más alta en la mitad de la vida. Si quiere mantener un patrón de consumo más o menos uniforme a lo largo del tiempo, esto supondrá que al principio y al final de la vida se consume más que lo que se ingresa, mientras que en los períodos intermedios se lleva a cabo el ahorro necesario para hacer frente a estas deudas. Obsérvese que si se hiciese un estudio de la relación entre consumo y nivel de renta, esta teoría sería compatible con el hecho de que los hogares con mayor renta son los que ahorran una mayor proporción de renta: se corresponderían con el período intermedio de la vida. Por otro lado, parece razonable pensar que si el nivel esperado de renta a lo largo de toda la vida es mayor, este patrón de consumo sería compatible también con un mayor gasto en consumo en todos los períodos. Es decir, consumo y renta se modifican en el mismo sentido.

La teoría de la renta permanente fue desarrollada por M. Friedman y se basa también en la idea de que el consumidor trata de asignar el flujo de renta que espera obtener a lo largo de la vida (renta permanente) a un patrón óptimo de consumo. A diferencia de la función de consumo que se expuso más arriba, esto supone que el consumo de un período no depende básicamente del ingreso de ese período, sino de la renta permanente. Cuando se produce un aumento en la renta, el consumidor debe discernir si se trata de un aumento transitorio o permanente. En este último caso reaccionará aumentando el consumo, pero si el aumento de renta se juzga como transitorio, se ahorrará casi en su totalidad.

Efectos de la riqueza sobre el consumo

La idea de que los individuos tratan de suavizar su patrón de consumo a lo largo de la vida en función de su renta esperada supone que la riqueza debería ser un factor determinante del consumo, y no solo el nivel de renta: la riqueza es una variable stock que se obtiene precisamente sumando los distintos niveles de ingreso percibidos a lo largo del tiempo. Por otro lado, la riqueza puede utilizarse como colateral en los créditos necesarios para financiar el exceso de consumo actual sobre el nivel de renta corriente.

Una consecuencia que se deriva de esta idea es que la variación en el precio de los activos puede acabar teniendo una influencia fundamental sobre el gasto en consumo de los hogares.

Consumo y tipos de interés

¿Qué efecto cabe esperar en el consumo si el tipo de interés se incrementa? En principio, un tipo de interés más alto puede ser un incentivo para reducir el consumo ahora a cambio de un mayor consumo futuro, ya que la rentabilidad del ahorro crece. Sin embargo, el efecto es ambiguo: depende de la posición actual del individuo en el momento actual.

Si se trata de un individuo cuya renta futura es mayor que la actual, seguramente estará endeudándose para financiar su consumo presente (adelantando, por tanto, el consumo que podría hacer en el futuro). Como el tipo de interés ha subido, no solo se incrementa el coste relativo de este consumo actual, sino que también se reduce la renta total que puede distribuir entre los distintos períodos. Es decir, se refuerza el efecto inicial.

El caso contrario es el de los individuos que actualmente obtienen niveles elevados de renta y son prestatarios netos. La subida en el tipo de interés supone para ellos una mayor remuneración del ahorro, y esto les permite disfrutar en la actualidad de un mayor nivel de consumo tanto en el momento actual como en el futuro.

Recuerde que...

  • El consumo es uno de los componentes del PIB de un país, junto a la inversión, el consumo público y las exportaciones netas.
  • El consumo es en realidad una decisión intertemporal: los hogares deciden en cada momento del tiempo qué parte de su renta consumen o ahorran, pero este ahorro en el período actual se convertirá en un mayor gasto de consumo en algún período posterior.
  • Un tipo de interés más alto puede ser un incentivo para reducir el consumo ahora a cambio de un mayor consumo futuro, ya que la rentabilidad del ahorro crece.
  • Un individuo cuya renta futura es mayor que la actual, seguramente estará endeudándose para financiar su consumo presente.
  • La variación en el precio de los activos puede acabar teniendo una influencia fundamental sobre el gasto en consumo de los hogares.
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