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Migración internacional

Migración internacional

Sistemas constitucionales

Concepto

La migración internacional es un movimiento de personas de un país (el país emisor) a otro país (el país receptor) en donde planean residir, ya sea por un período temporal o de forma permanente.

Las entradas de trabajadores extranjeros al país reciben el nombre de inmigración, mientras que las salidas de trabajadores nacionales al exterior reciben el nombre de emigración.

Las causas de la migración internacional

Las migraciones son un fenómeno demográfico de gran complejidad que responde a causas de distinta naturaleza, y a través de las cuales las personas persiguen el objetivo último de conseguir una mejora en sus condiciones de vida. Entre las principales causas de las migraciones internacionales, podemos destacar:

  • Causas socioeconómicas. Suelen constituir la causa fundamental de los procesos migratorios. La mayor parte de las personas que emigran de su país lo hacen tratando de mejorar su nivel de vida. De hecho, existe una relación estrecha entre el nivel de desarrollo económico de un país y los movimientos migratorios. Los países ricos son destino de los movimientos migratorios, mientras que los países subdesarrollados son los emisores de emigrantes.
  • Causas bélicas. Constituyen una fuente de migraciones forzadas, que han dado origen a desplazamientos masivos de población a lo largo de la historia (como, por ejemplo, la II Guerra Mundial en Europa, o posteriores guerras en África).
  • Causas políticas. Las crisis políticas que suelen producirse en ciertos países, llevan a muchas personas a temer la represión, por lo que deciden abandonar su país. En este caso se habla de la existencia de exiliados políticos. Los ejemplos que podemos citar son abundantes, desde España cuando muchos españoles se exiliaron para evitar la persecución del gobierno franquista, o en el caso de Argentina y otros muchos países latinoamericanos.
  • Otras causas: causas culturales, familiares, catástrofes, etc.

Los efectos económicos de la migración internacional

El análisis del mercado de trabajo de los flujos migratorios muestra quién gana y quién pierde con la migración y en qué medida. Los principales ganadores y perdedores por este concepto son los que sugeriría nuestra intuición: los emigrantes, sus nuevos empleadores y los trabajadores que quedan en el país emisor obtienen ganancias; por el contrario, los trabajadores del país receptor que compiten con los inmigrantes y los empleadores del país emisor pierden. Sin embargo, los efectos netos sobre las naciones, definidas excluyendo a los propios emigrantes, pueden ser contrarias a la intuición.

El país emisor, es decir, el país del que emigra una parte de su población para encontrar empleo en otro país, pierde, tanto por el efecto negativo en el mercado laboral como por el efecto negativo sobre el presupuesto del gobierno. Sin embargo, si los emigrantes envían suficientes remesas de dinero al país natal, este puede ganar con la emigración. Lo anterior puede llevar a argumentar la conveniencia de un impuesto que grave la salida de aquellos que tienen una elevada formación y emigran, para de esta forma compensar al país emisor en las inversiones que previamente realizó en sus emigrantes.

El país receptor es un ganador neto. Además, normalmente los inmigrantes pagan más por impuestos en su nuevo país de lo que reciben en servicios públicos. No obstante, este efecto va a depender de la “calidad relativa” de los inmigrantes, de tal forma que cuánto menor sea esta, menor será el efecto positivo sobre el presupuesto público. A su vez, hay que también considerar que los inmigrantes originan externalidades, tanto positivas (nuevos conocimientos) como negativas (congestión, fricciones sociales).

La historia moderna de los flujos de inmigración en Norteamérica y Europa

Antes de la I Guerra Mundial tanto Canadá como Estados Unidos abrieron las puertas a los inmigrantes, e incluso hicieron en Europa publicidad para atraerlos. Después de la I Guerra Mundial, la entrada de inmigrantes prácticamente se prohibió. Los Estados Unidos restringieron fuertemente la inmigración en 1924, utilizando un sistema de cuotas según el origen nacional. Canadá también limitó la entrada de inmigrantes, especialmente, cuando en los años treinta los efectos de la Gran Depresión se dejaban sentir en el empleo.

Después de la II Guerra Mundial, ambos países confiaron en controles parciales que favorecían a los inmigrantes que llegaban con formación y experiencia. En 1965, los Estados Unidos reemplazaron las cuotas por origen nacional por un sistema que daba preferencia a los solicitantes que tenían familiares en el país. En 1974, Canadá también cambio a una política liberal hacia los familiares.

En los ochenta, los familiares y refugiados comenzaron a llegar muy rápidamente. En 1986, los Estados Unidos promulgaron la ley de Reforma y Control de la Inmigración (IRCA) a través de la cual trataron de resolver dos problemas de la política de inmigración: eliminar los flujos posteriores de inmigrantes ilegales y dar una amnistía a aquellos que ya estaban y no tenían legalizada su situación. El resultado de la IRCA fue el aumento temporal en la inmigración legal de 1989-1991.

En los noventa, nuevamente los desplazamientos de inmigrantes a Norteamérica aumentaron notablemente, en especial, los procedentes de Méjico y de la antigua Unión Soviética hacia Estados Unidos, y de origen asiático a Canadá.

En lo que se refiere a la Unión Europea (UE) la política migratoria ha variado con el tiempo, pasando de políticas de puertas abiertas, a luego cerradas y, de nuevo, temporalmente más abiertas.

En los cincuenta y sesenta, los países de la UE aceptaron la entrada e, incluso, reclutaron trabajadores de Turquía y otros países no miembros (España y Portugal, entre otros) para ayudar en el apogeo de la reconstrucción de posguerra. A principios de los setenta, con la crisis energética, los distintos países de la entonces Comunidad Económica Europea restringieron su política de inmigración, en parte, por fricciones culturales, y, parcialmente, para proteger el empleo de los ciudadanos nacionales.

A partir de finales de los noventa, las entradas de trabajadores extranjeros comenzaron a aumentar de nuevo. La razón no es que la política de inmigración se liberalizara, sino más bien como consecuencia de los cambios en las condiciones exteriores de la UE.

Migración en España

España ha realizado una importante transición, pasando de ser un país emisor de emigrantes a ser un país receptor de inmigrantes.

Desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX, la mala situación económica y/o la situación política llevó a muchos españoles a emigrar a otros países, tratando de buscar una vida mejor.

Tras las crisis energéticas de la década de los setenta, la emigración española al exterior dejo de ser significativa, a la vez que se inició el proceso de retorno de muchos emigrantes. Pero ha sido a partir de mediados de los noventa cuando se ha producido el cambio más profundo en los flujos migratorios, momento en el que el período de expansión que registró la economía española hasta 2007, hizo que la economía española pasase a convertirse en país de destino de inmigrantes latinoamericanos, de países del este de Europa y de África, principalmente.

Desde el año 2000, España ha registrado una de las mayores tasas de inmigración del mundo. Esto ha hecho que mientras en 1996 la población extranjera no llegaba a representar el 1,5 % del total de población, en 2009 esta participación se ha situado en el 12 %, lo que le sitúa en el décimo país del mundo con mayor población extranjera.

La mayoría de los migrantes que llegan a España provienen de Iberoamérica, Europa Occidental, Europa del Este y el Magreb. Y su distribución geográfica es muy irregular, concentrándose a lo largo de las costas mediterránea y canaria y en Madrid y alrededores, en general acentuando aún más las ya profundas diferencias regionales de población del país.

Recuerde que...

  • Las migraciones son un fenómeno demográfico de gran complejidad que responde a causas de distinta naturaleza, y a través de las cuales las personas persiguen el objetivo último de conseguir una mejora en sus condiciones de vida.
  • Las principales causas de la migración internacional son: las causas políticas, las causas bélicas o las causas socioeconómicas.
  • Las entradas de trabajadores extranjeros al país reciben el nombre de inmigración, mientras que las salidas de trabajadores nacionales al exterior reciben el nombre de emigración.
  • Migrante es el término más general para referirse a toda aquella persona que abandona el lugar en que habita o llega a otro destino para establecerse en él.
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