guiasjuridicas.es - Documento
El documento tardará unos segundos en cargarse. Espere, por favor.
Integración monetaria

Integración monetaria

Derecho de la Unión Europea

Concepto

El término integración monetaria hace referencia al proceso mediante el cual dos o más países eliminan la pluralidad de monedas y adoptan una moneda común, que bien puede ser la de uno de ellos o una nueva moneda.

El proceso de integración monetaria más ambicioso que se ha registrado en la historia reciente es el puesto en marcha en la Unión Europea con la creación de la Unión Económica y Monetaria, mediante la cual un grupo de países (un total de 16 países en 2009) han adoptado una moneda común, el euro, a la vez que han cedido la política monetaria a una autoridad supranacional, el Banco Central Europeo.

La integración monetaria como una pieza del proceso de integración económica y política

Cuando dos países o un grupo de países deciden iniciar un proceso de integración monetaria este no se produce de forma aislada, sino que normalmente previamente se ha producido un proceso de integración comercial, de tal forma que el establecimiento de una moneda común es contemplado como un paso más en la eliminación de la distinción entre las transacciones económicas nacionales e internacionales.

Los procesos de integración monetaria suelen estar vinculados a procesos de integración política. Hay que tener en cuenta que la emisión de la moneda tradicionalmente ha constituido uno de los elementos claves de la soberanía política de un país. De ahí que no resulte habitual adoptar un proceso de integración monetaria si no existe la expectativa y la apuesta por una cierta integración política.

Por tanto, desde una perspectiva temporal, la integración monetaria sería el paso intermedio hacia la integración política, y en el que la integración comercial es el primero de los pasos. De tal forma que llevar a cabo una integración monetaria sin avances sustanciales hacia una mayor integración política no resulta muy probable que se produzca.

En la Unión Europea, sin embargo, el proceso de integración monetaria ha avanzado sustancialmente por delante del proceso de integración política. De hecho, cuando ya han transcurrido más de diez años desde la implantación de una moneda común, la realidad es que los avances hacia la integración política han avanzado muy poco, y no se vislumbran avances importantes en un futuro cercano.

Distinas formas de integración monetaria

Cuando un grupo de países deciden iniciar un proceso de integración monetaria y, por tanto, eliminar la pluralidad de monedas nacionales, pueden optar por distintas formas de integración monetaria:

  • Adoptar la moneda de uno de los países que inician el proceso de integración monetaria. En cuyo caso, uno de los países del área mantendría su soberanía monetaria y el resto la perdería a favor del primero.
  • Adoptar una nueva moneda, renunciando todos a las monedas nacionales preexistentes. Todos los países renuncian a su soberanía monetaria, pero pasan a “codirigir” la nueva autoridad monetaria supranacional encargada de la política monetaria común.
  • Adoptar la moneda de otro país que no participa en el proceso de integración monetaria. Todos los países renuncian totalmente a su soberanía monetaria, no teniendo ninguna capacidad para incidir sobre la política monetaria del país del que se ha adoptado su moneda.

Es importante resaltar que aunque las tres formas posibles de integración monetaria suponen la adopción de una moneda común, las implicaciones en cuanto a la soberanía monetaria son muy distintas. Mientras que cuando se adopta una nueva moneda la responsabilidad en materia de política monetaria se transfiere a una autoridad supranacional, en cuya “codirección” todos los países tendrán una responsabilidad, en las otras dos formas va a haber un grupo de países que pierdan absolutamente cualquier tipo de soberanía monetaria y que sea la autoridad monetaria de otro país la que decida la política monetaria a instrumentar.

Beneficios de un proceso de integración monetaria

Cuando un país participa en un proceso de integración monetaria puede obtener dos tipos de beneficios: beneficios en eficiencia y beneficios en credibilidad.

Beneficios en eficiencia derivados de la integración monetaria

El primero de los beneficios, y el más obvio, es la eliminación de los “costes de transacción” derivados de la existencia de distintas monedas, como son las comisiones bancarias por cambio de monedas, los trámites, el tiempo y el trabajo que implica la pluralidad de monedas. Por el contrario, cuando existe una moneda común no existe la necesidad de acudir al mercado de divisas cuando se realiza una compra o venta de bienes, servicios o activos de otro país. Por ejemplo, en el caso del proceso de integración monetaria europeo la Comisión Europea estimó que las ganancias derivadas de la eliminación de los costes de transacción supondrían aproximadamente el 0,4 % del PIB.

Un segundo beneficio que reporta el establecimiento de una moneda común es la eliminación de los “costes de información” derivados de una pluralidad de monedas. El establecimiento de una moneda común permite una mayor transparencia en los precios, de tal forma que los compradores de bienes, servicios o activos pueden llevar a cabo comparaciones de precios, sin tener la necesidad de convertir los precios a una moneda común, reduciendo de esa forma los costes de la información necesaria para adoptar una decisión correcta. Asimismo, el hecho de que no exista la posibilidad de que el tipo de cambio se altere, esas comparaciones no resultaran obsoletas con el paso del tiempo. Esta mayor transparencia en los precios intensificará la competencia y facilitará la convergencia de precios.

Un tercer argumento a favor de que varios países compartan una moneda es eliminar el “riesgo de tipo de cambio”, evitando que las modificaciones en los tipos de cambio constituyan un elemento desestabilizador y desincentivador en las transacciones comerciales y financieras. Téngase en cuenta que el riesgo de cambio no solo dificulta las transacciones comerciales, sino que también dificulta el cálculo de la rentabilidad futura de cualquier decisión de inversión, especialmente si esta es a largo plazo.

La cuantía de las ganancias de eficiencia monetaria que se derivan de un proceso de integración monetaria que acabamos de señalar será tanto mayor cuánto mayor sea la integración económica entre los países que establecen una moneda única. Cuánto mayores sean los flujos de bienes y servicios y los movimientos de factores productivos, mayores serán las ganancias de establecer una moneda única.

Beneficios en credibilidad derivados de la integración monetaria

Un beneficio de adoptar una moneda común es que un país que ya no tiene su propia moneda reduce notablemente la probabilidad de sufrir crisis cambiarias, a no ser que imprudentemente se adopte la moneda de un país propenso a las crisis cambiarias o que la nueva moneda creada sea propensa a las crisis cambiarias.

Aunque cuando se establece una moneda común es prácticamente imposible que la política monetaria se adapte perfectamente a las necesidades de todos los países miembros en cada momento, el formar parte de un proceso de integración monetaria puede reportar beneficios en términos de disciplina y credibilidad, especialmente en aquellos países que han tenido una larga tradición inflacionista y de crisis cambiarias.

Costes de un proceso de integración monetaria

La participación en un proceso de integración monetaria supone dos costes obvios:

La renuncia a una política monetaria autónoma

Cuando un país participa en un proceso de integración monetaria no puede llevar a cabo una política monetaria independiente, de tal forma que las decisiones de política monetaria pasan a ser adoptadas por una autoridad ajena al país, bien sea por una autoridad monetaria supranacional o bien por la autoridad monetaria de otro país. Este hecho impide utilizar la política monetaria como instrumento de estabilización y ajuste de la economía nacional.

Cuando se introduce una moneda común las decisiones de política monetaria serán adoptadas persiguiendo la estabilidad del conjunto del área, cuando exista una autoridad monetaria supranacional, o de la economía del país cuya moneda es utilizada como moneda común. Lógicamente esto hace que en muchas ocasiones las decisiones en materia de política monetaria no se adapten a los requerimientos internos tanto como hubiera sido posible si el país dispusiera de soberanía monetaria.

La renuncia a la política cambiaria

La participación en un proceso de integración monetaria supone la renuncia a utilizar el tipo de cambio como instrumento de política económica. En particular, renunciar a la posibilidad de devaluar la moneda nacional ante situaciones de deterioro de la competitividad.

Los costes para un país de participar en un proceso de integración monetaria y, por tanto, renunciar al tipo de cambio y a la política monetaria para estabilizar la economía, al igual que las ganancias, están relacionados con el grado de integración económica de los países que forman la unión monetaria. Las pérdidas que experimenta un país cuando renuncia a su moneda es tanto menor cuanto mayor sea la integración económica que exista con los países que va a compartir moneda.

La teoría de las áreas monetarias óptimas

La teoría de las áreas monetarias óptimas constituye el principal instrumento de análisis desde el punto de vista de la teoría económica a la hora de analizar bajo que condiciones a distintos países puede resultar de interés participar en un proceso de integración monetaria.

La aportación pionera en la teoría de las áreas monetarias óptimas se encuentra en un artículo del Premio Nobel de Economía en 1999, Robert Mundell, “The Theory of Optimum Currency Areas”; a la que siguieron diversos trabajos de Peter Kenen y Ronald McKinnon.

La literatura sobre áreas monetarias óptimas en buena parte surgió por el debate de qué régimen cambiario era el mejor para Canadá, dados los importantes flujos comerciales que mantenía con Estados Unidos. Más recientemente, con el diseño de la Unión Monetaria Europea y posteriormente con los primeros años en vigor del euro, la teoría de las áreas monetarias óptimas ha vuelto a cobrar una especial relevancia.

La idea que plantea la teoría de las áreas monetarias óptimas es que la conveniencia para un país de renunciar a su moneda y participar en un proceso de integración monetaria dependerá del grado de integración económica con los países que va a compartir moneda. Si el grado de integración económica es bajo, las pérdidas que registraría el país superarían a las ganancias y la mejor decisión sería no formar parte de la unión monetaria. Por el contrario, si el grado de integración económica es elevado las ganancias de eficiencia monetaria y credibilidad superarían el sacrificio de estabilidad económica.

Recuerde que...

  • El proceso más ambicioso es el de la UE con la creación del euro.
  • Formas de integración monetaria: adoptar la moneda de uno de los países que inician el proceso de integración monetaria, moneda de otro país que no participa en el proceso o una nueva moneda.
  • Beneficios de un proceso de integración monetaria: en eficiencia y en credibilidad.
  • Costes de la integración: renuncia a una política monetaria autónoma y renuncia a la política cambiaria.
  • Teoría de las áreas monetarias óptimas: la conveniencia para un país de participar en la integración monetaria dependerá del grado de integración económica con los países que va a compartir moneda.
Subir