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Inversión extranjera directa

Inversión extranjera directa

Flujos internacionales de capital en los que un inversor de un país (normalmente una empresa) crea o amplía una empresa en otro país (normalmente una filial), adquiriendo el control de la misma.

Internacionalización de las inversiones

Concepto

El término inversión extranjera directa se utiliza para referirse a los flujos internacionales de capital en los que un inversor (normalmente una empresa) de un país crea o amplía una empresa (normalmente una filial) en otro país.

La característica distintiva de la inversión extranjera directa es que no solo implica una transferencia de recursos, sino también la adquisición del control.

Inversión directa e Inversión de cartera

Tanto la inversión directa como la inversión de cartera constituyen flujos internacionales de capital; sin embargo, entre ambas formas de inversión existe una diferencia clave en cuanto al grado de control en la dirección de la empresa. Mientras que en la inversión directa el inversor tiene el control efectivo de la empresa, en la inversión de cartera el inversor ni tiene ni persigue ningún tipo de control en la dirección de la empresa.

Consideremos los dos ejemplos siguientes: por un lado, una empresa de fabricación de automóviles china adquiere las acciones de una empresa de componentes de automóviles norteamericana, y, por otro lado, un inversor chino compra 5.000 acciones (0,1% del capital) de una empresa similar norteamericana que también elabora los mismos productos. Ambos casos constituyen flujos internacionales de capital, pero mientras que la primera constituye una inversión directa, la empresa china adquiere el control de la empresa norteamericana, la segunda es exclusivamente una inversión de cartera, ya que el inversor chino no ejerce ninguna influencia en la dirección de la empresa norteamericana de la que compró acciones.

En algunos casos se puede expresar con facilidad si una inversión es directa o en cartera. En otros casos, el inversor adquiere o posee tan solo una parte de las acciones de una compañía extranjera, pero no su totalidad. En esa circunstancia, ¿qué participación en el capital de una empresa se requiere para dar a un inversor la capacidad de influir en la dirección de otra empresa extranjera? No hay una respuesta inequívoca al respecto, pero es evidente que si dispone de más del 50% del capital no hay ninguna duda de que podrá ejercer el control de la empresa. No obstante, normalmente, incluso poseyendo menos se podrá ejercer el control de la empresa.

Características de la inversión directa

De acuerdo con los estándares internacionales para que una inversión se catalogue como inversión directa se requiere la propiedad de al menos un 10% del capital social de la empresa extranjera en la que se invierte.

La inversión extranjera directa consiste en cualquier inversión, sea un préstamo o la adquisición de una propiedad, en la medida en que la empresa inversora posea (o adquiera) más de un 10% de la empresa extranjera.

En concreto, los flujos internacionales de capital que el Banco de España considera como inversión directa a la hora de elaborar la balanza de pagos de la economía española son:

  • a) Acciones; se incluyen las suscripciones y compraventas de acciones cuando el importe de la participación del inversor es igual o superior al 10% del capital social de la sociedad emisora.
  • b) Otras formas de participación; se incluyen la adquisición y venta de títulos representativos del capital distintos de las acciones.
  • c) Beneficios reinvertidos; se incluyen como transacciones de inversión directa los beneficios reinvertidos de las empresas españolas en el exterior y viceversa.
  • d) Financiación entre empresas relacionadas; incluye las operaciones de préstamo entre las empresas matrices y sus filiales o sociedades participadas y entre filiales de un mismo grupo, siempre que no se trate de entidades de crédito.
  • e) Inversiones en inmuebles; comprende la adquisición de la propiedad sobre bienes inmuebles.

La inversión extranjera directa es utilizada por las empresas multinacionales para crear o financiar sus filiales extranjeras. Sin embargo, las filiales extranjeras de las multinacionales, además de obtener financiación de la empresa matriz (o de otras partes de la empresa), a menudo obtienen financiación en el propio país en el que operan (por ejemplo, a través de instituciones bancarias o a través de emisiones de activos). Solo el primer tipo de inversión constituye inversión extranjera directa, y normalmente suele ser una pequeña cantidad de la financiación total de la empresa filial. En concreto, se calcula que aproximadamente la mitad de la financiación de las filiales de las multinacionales norteamericanas es obtenida en los países anfitriones.

Una de las razones por las que las empresas multinacionales no proporcionan la totalidad de la financiación que precisan sus filiales es para reducir el riesgo a que se exponen en sus actividades extranjeras. Por ejemplo, el riesgo derivado de las variaciones inesperadas en los tipos de cambio, que pueden modificar el valor de su inversión directa. Una buena estrategia para reducir el riesgo de la empresa matriz que tiene activos en moneda extranjera es adquirir pasivos en moneda extranjera.

Otro riesgo es de naturaleza política, como consecuencia de que una decisión política perjudique a la empresa multinacional, mediante la expropiación o nacionalización de una filial. Las multinacionales, en ocasiones, reducen este tipo de riesgo, emparejando gran parte del valor de sus activos en el exterior con préstamos de dicho país, de tal forma que en caso de producirse la expropiación, la pérdida del activo también traería aparejada la de las obligaciones financieras.

Prácticamente todos los Gobiernos restringen las inversiones extranjeras directas en ciertas líneas de actividad. Las que no están permitidas varían de un país a otro, pero normalmente las restricciones se establecen en aquellas actividades que el Gobierno considera de especial importancia para la economía nacional y que son vulnerables a la influencia del capital exterior, entre ellas se suelen encontrar la energía, la banca, los medios de comunicación y las industrias de defensa.

En ocasiones los Gobiernos también pueden regular la actuación de los inversores extranjeros de diversas formas. Pueden exigir la participación nacional en la propiedad o en la dirección de las empresas locales, o exigir formación, compra de componentes, investigación en el país, etc. Asimismo, pueden utilizar la política fiscal para influir, tanto en los flujos de inversión directa como en el reparto de beneficios entre las empresas y el Gobierno.

Recuerde que...

  • Mientras que en la inversión directa el inversor tiene el control efectivo de la empresa, en la inversión de cartera el inversor ni tiene ni persigue ningún tipo de control en la dirección de la empresa.
  • Si se dispone de más del 50% del capital no hay ninguna duda de que se podrá ejercer el control de la empresa. No obstante, incluso poseyendo menos se podrá ejercer el control de la empresa.
  • Para que una inversión se catalogue como inversión directa se requiere la propiedad de al menos un 10% del capital social de la empresa extranjera en la que se invierte.
  • La inversión extranjera directa consiste en cualquier inversión, sea un préstamo o la adquisición de una propiedad.
  • Prácticamente todos los Gobiernos restringen las inversiones extranjeras directas en aquellas actividades consideradas de especial importancia para la economía nacional y que son vulnerables a la influencia del capital exterior: energía, banca, medios de comunicación, industrias de defensa, etc.
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