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Libre cambio

Libre cambio

Circulación de mercancías entre los países sin ningún tipo de obstáculo por parte de los Estados.

Derecho de la Unión Europea

Concepto

El librecambio preconiza la circulación de mercancías entre los países sin ningún tipo de obstáculo por parte de los Estados. Se considera que el libre comercio favorece la actividad económica y por tanto los Gobiernos no deben frenar su desarrollo.

Antecendentes

Este pensamiento está ampliamente aceptado en la actualidad, pero sus inicios no fueron tan fáciles a finales del siglo XVIII e inicios del XIX. En esas fechas hubo un complicado sistema de tarifas aduaneras que seguía fielmente las ideas mercantilistas, considerándose que un país debe producir todo lo que precisa e incluso puede exportar, es decir, siempre preservando una balanza comercial con superávit. El librecambio tuvo un largo camino que recorrer hasta su plena aceptación después de la Segunda Guerra Mundial en la mayoría de los países. Se inició su tortuoso camino en 1786, con el Tratado de Eden, con la rebaja de algunas tarifas comerciales entre Gran Bretaña y Francia, pero la guerra entre ambos países cerró toda posibilidad de librecambio y hubo que esperar hasta 1820 cuando volvieron por el camino del libre comercio.

En 1824 el Gobierno británico siguió reduciendo los aranceles (cuatro millones de libras esterlinas anuales), aunque de todos modos continuaba vigente un sistema general de rígido proteccionismo. Se intentaba racionalizar el comercio exterior mejorando el sistema arancelario, es decir que en definitiva se buscaba mejorar la situación de la hacienda pública. Se eliminaron las prohibiciones de importaciones y las primas a la exportación de los productos que no beneficiaban al erario público. Estudiando el comercio exterior se fijó una tarifa máxima del 30 %, cuando lo habitual en esas fechas todavía era del 57 %, con el propósito puramente operativo de reducir el contrabando.

Pese a que todavía había una clara preferencia por el producto británico, se aceptó el principio de reciprocidad con otros países y el Committee on Import Duties en su estudio del comercio exterior británico destacó que entre los 1.146 artículos con algún tipo impositivo, tan solo 17 artículos representan el 94,5 % de los ingresos totales en 1840. Hasta un total de 531 artículos casi no se comerciaban, debido a que los impuestos de aduana eran tan elevados que se desincentiva su importación. Después de este estudio de mercado, el ministro Peel, en 1842, redujo sustancialmente los aranceles británicos al 5 % para las materias primas, 12 % para los artículos semimanufacturados y 20 % para las manufacturas (salvo alcoholes y vinos). Esta reducción arancelaria se hizo paralelamente con la imposición del impuesto sobre la renta, así que el Estado no perdía en sus ingresos y facilitó el desarrollo viable del librecambio.

En 1845 incluso se derogaron los derechos de aduana de 450 artículos y se rebajaron muchos otros y finalmente el paso decisivo fue la derogación de las Leyes sobre los cereales, Corn Laws, en 1846, que protegía los cereales ingleses frente a los extranjeros con impuestos arancelarios. Este cambio sustancial coincide con el cambio en la economía británica, que era más industrial que agraria y a la reducción sustancial en los costes del transporte. Con estos cambios y avances tecnológicos en 1881, Gran Bretaña importaba alimentos y materias primas y al mismo tiempo, era un gran productor y exportador de bienes manufacturados.

Para alcanzar este punto, hubo fuertes tensiones entre los intereses del jornalero y del obrero a la vez que durante mucho tiempo hubo una fuerte polémica entre proteccionistas y librecambistas. Los precios agrarios se mantuvieron ficticiamente altos para proteger la principal actividad de Gran Bretaña hasta 1850. Con la derogación de las Corn Laws, los granjeros sufrirán las consecuencias a la vez que son los que pagan una parte muy elevada de los impuestos. Sus dificultades serán tales que muchos vendieron sus tierras y los jornaleros se encontraron sin trabajo. En 1850 el 65 % de la población activa británica estaba todavía en el sector primario. Puede resultar sorprendente que el Gobierno no “defendiera” esta actividad, pero cabe destacar que durante tres o cuatro décadas tuvo prosperidad la agricultura “pese” a la liberalización. Se incrementaron las rentas y los beneficios; se ampliaron las áreas cerealistas: la maquinaria mejoró, se invirtió en ganadería y en sus instalaciones (edificios, drenajes, carreteras). Paralelamente se produce una fuerte emigración a la ciudad; entre 1841-1861 se estima que fueron 1.300.000 campesinos, mientras se siguió mejorando e invirtiendo en el campo: drenajes, fabricación de tubos de drenaje, compra de abono, fabricación de superfosfatos de cal, etc.

De todos modos no todo fueron aciertos, ya que muchos aplicaron fertilizantes que perjudicaron al campo. Para mejorar la ciencia agraria crearon instituciones como la Real Sociedad Agrícola, centro de intercambio de las mejoras investigadas por nuevos profesionales para dirigir las grandes haciendas con métodos modernos.

En definitiva, el proceso del librecambio estuvo íntimamente ligado con el progreso económico del siglo XIX y el desarrollo industrial.

Con el librecambio se favoreció al productor más eficiente y competitivo con independencia del lugar de origen. De este modo, se rompió con los postulados mercantilistas y se abrieron al mundo al liberalismo. Otro salto fundamental se produce en 1860 con el tratado Cobden-Chevalier entre Gran Bretaña y Francia, que posibilitó otro período de libre comercio que duraría hasta la gran depresión de 1873. Nuevamente la solución defendida por los Estados fue volver al proteccionismo, que duraría hasta la Primera Guerra Mundial y no se saldría definitivamente de sistemas no librecambistas hasta después de la Segunda Guerra Mundial. En Breton Woods se crea un sistema en donde se defiende un mercado abierto, primero con el GATT (General Agreement on Tariffs and Trade) y desde los años 90 con la OMC (Organización Mundial de Comercio).

Recuerde que...

  • Favorece la actividad económica y por tanto los Gobiernos no deben frenar su desarrollo.
  • Se inició con el Tratado de Eden.
  • El proceso del librecambio estuvo íntimamente ligado con el progreso económico del siglo XIX y el desarrollo industrial.
  • En los años se crea un sistema en donde se defiende un mercado abierto con la OMC (Organización Mundial de Comercio).
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