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Gestión de carteras

Gestión de carteras

Proceso de combinación de activos en una cartera diseñada según las preferencias y necesidades del inversor, seguimiento de la evolución de dicha cartera, y evaluación de sus resultados o performance.

Contabilidad y finanzas

Concepto

Gestión de carteras es un proceso de combinación de activos en una cartera diseñada según las preferencias y necesidades del inversor, seguimiento de la evolución de dicha cartera, y evaluación de sus resultados o performance.

Los criterios para la gestión de carteras tratan de crear un sistema que sea compatible con los objetivos del cliente y evite las decisiones arbitrarias o reacciones de pánico o euforia que pueden darse en determinados momentos en la toma de decisiones en los mercados financieros. Para ello, las etapas que se han de cubrir de forma específica en toda gestión de carteras son las siguientes:

  • Determinación del tipo de cliente. Se ha de tener presente que todo inversor está dispuesto a conseguir la maximización de su patrimonio, pero no todos están dispuestos a asumir el mismo nivel de riesgo. La categorización del tipo de cliente se establece en base a sus características subjetivas, y también atendiendo a restricciones de índole fiscal, tamaño de la cartera, rotación, tiempo de permanencia de los fondos, etc.
  • Objetivos concretos de la inversión. Se puede resumir en rentabilidad, nivel de riesgo, liquidez y fiscalidad. No deben tratarse de forma general, sino que han de cuantificarse numéricamente. Por ejemplo, el objetivo es obtener una rentabilidad del 10 % asumiendo unas posibles pérdidas del 3 % del patrimonio inicial, manteniendo una liquidez del 5 % que permita pagar a Hacienda un 18 % de los rendimientos obtenidos.
  • Estrategia de gestión a seguir. En función de la información sobre el cliente y los objetivos de la inversión, se habrá de establecer un plan de actuación o estrategia en la toma de decisiones de inversión.
  • Selección estratégica de activos. Consiste en la distribución de los activos según clases: renta variable, renta fija, etc.
  • Selección de valores. Dentro de cada una de las clases de activos, se debe concretar qué activos concretos se van a seleccionar.
  • Control y medición de resultados. Pretende comparar el patrimonio del inversor antes y después de realizar la inversión, y comprobar si el gestor ha cumplido con los objetivos propuestos y así poder comparar con los resultados obtenidos por otras inversiones de referencia.

Estrategias

Se puede distinguir, básicamente, las siguientes estrategias de carteras:

  • Gestión activa de carteras: aquella administración de carteras que pretende conseguir un rendimiento superior al de los índices bursátiles, con base en una cuidada selección de activos, cobrando a cambio una comisión superior al caso de la gestión pasiva de carteras. Dentro de este tipo de estrategia, a su vez, podemos encontrar a gestores que intentan anticiparse a los movimientos del mercado (para ello modifican la beta de la cartera gestionada), a buscadores de sectores económicos (rotan la inversión en función de las perspectivas económicas) y a buscadores de títulos (sobreponderan los títulos infravalorados e infraponderan aquellos sobrevalorados).
  • Gestión pasiva de carteras: aquella que trata de conseguir una rentabilidad igual a la del índice de referencia, simplemente con medidas de indexación, sin utilizar técnicas de análisis de valores como el análisis técnico o fundamental. Un ejemplo del uso de este tipo de gestión de carteras lo constituirían los fondos indexados. Aunque pudiera parecer que es una estrategia sumamente simple, en la práctica no lo es tanto. Y ello debido a que en muchas ocasiones, los gestores pasivos tratan de replicar el índice de referencia o benchmark con un número de títulos mucho más reducido que los que realmente lo componen.

Por último, se puede plantear la cuestión de cuál es la mejor estrategia de gestión de carteras: ¿la activa o la pasiva?. La respuesta no es trivial, dado que no exista una unanimidad generalizada acerca de la superioridad de un tipo de gestión frente a la otra. En todo caso, la gestión activa debería proporcionar unos resultados suficientes para compensar, en cierta medida, los mayores costes que implica, frente a la gestión pasiva en términos de:

  • Mayores retribuciones de los gestores activos.
  • Asunción de mayor nivel de riesgo diversificable.
  • Mayores costes de transacción.
  • Mayores pagos por impuestos de las ganancias de capital.

Recuerde que...

  • Para la gestión de carteras tratan de crear un sistema que sea compatible con los objetivos del cliente y evite las decisiones arbitrarias o reacciones de pánico o euforia que pueden darse en determinados momentos en la toma de decisiones en los mercados financieros.
  • Las etapas en toda gestión de carteras son: Determinación del tipo de cliente. Objetivos concretos de la inversión. Estrategia de gestión a seguir. Selección estratégica de activos. Selección de valores. Control y medición de resultados.
  • Se distinguen las siguientes estrategias de carteras: Gestión activa de carteras (aquella administración de carteras que pretende conseguir un rendimiento superior al de los índices bursátiles). Gestión pasiva de carteras (trata de conseguir una rentabilidad igual a la del índice de referencia).
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