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Recibimiento a prueba (proceso penal)

Recibimiento a prueba (proceso penal)

El recibimiento a prueba es la primera fase del procedimiento probatorio en virtud de la cual, bien de oficio, bien a petición de las partes que intervienen en el proceso, y siempre que exista discrepancia sobre los hechos que constituyen el objeto de las pretensiones de las partes, se abre la posibilidad de que por éstas se sometan a la consideración del tribunal los diferentes medios de prueba para acreditar los hechos en los que se basan sus respectivas posiciones en el pleito.

Proceso penal

¿En qué consiste la fase de recibimiento a prueba?

La práctica de la prueba en todos los procesos se configura en torno a tres fases bien definidas y diferenciadas, como son la relativa a la solicitud del recibimiento del pleito a prueba, la admisión de la prueba propuesta y finalmente su práctica ante el órgano jurisdiccional que conoce de la causa. Lo primero que se hace preciso señalar es que el recibimiento a prueba en modo alguno se configura como una fase necesaria o imprescindible en todo procedimiento, sino que la misma está condicionada a un dato básico, esto es, que exista discrepancia entre las partes sobre los hechos que constituyen el objeto del proceso, de tal manera que cuando exista conformidad con los hechos que se plantean por las partes, o la cuestión quede reducida a un debate de contenido netamente jurídico, no será preciso el recibimiento a prueba, que, por el contrario, sí se convierte en obligatorio y no disponible para las partes en el caso de que existan discrepancias sobre los hechos. Ahora bien, la situación actual no es uniforme en todas las leyes procesales, lo que implica que habrá que diferenciar según los diferentes órdenes jurisdiccionales.

Como primer paso en la actividad probatoria tiene que consistir, obviamente, en determinar la necesidad de que en el proceso exista prueba, lo que en la terminología tradicional se llamaba la necesidad de que el proceso sea recibido a prueba. Su régimen jurídico es diferente según el tipo de proceso, oral o escrito en el que se inserte. En un proceso escrito esto supone la existencia de dos actos específicos, uno por medio del que la parte, cada una de ellas, pide al tribunal que el proceso sea recibido a prueba y otro por el que éste así lo decide. En un proceso oral estos actos pierden su apariencia externa, hasta el extremo de que la ley ni siquiera los prevé de modo expreso.

Partiendo de estas premisas se puede definir, de forma genérica, el recibimiento a prueba, como la primera fase del procedimiento probatorio en virtud de la cual, bien de oficio, bien a petición de las partes que intervienen en el proceso, y siempre que exista discrepancia sobre los hechos que constituyen el objeto de las pretensiones de las partes, se abre la posibilidad de que por éstas se sometan a la consideración del tribunal los diferentes medios probatorios de los que pretenden valerse para acreditar los hechos base de sus respectivas posiciones en el pleito.

¿Cómo se desarrolla en el proceso penal?

En el proceso penal no es posible la aplicación analógica de los criterios de la Ley de Enjuiciamiento Civil sobre la proposición de prueba, dado que no es posible equiparar en modo alguno uno y otro tipo de procedimientos. Lógicamente cuando hacemos referencia al recibimiento a prueba no nos estamos refiriendo a la fase de instrucción, pues esta fase se distingue precisamente por la práctica constante de pruebas de cargo y de descargo que sirven para el dictado de la posterior resolución de sobreseimiento de las actuaciones, de apertura del juicio oral o su transformación en juicio por delito leve. Esta figura incide fundamentalmente una vez que se lleva a cabo la apertura del juicio oral, en sus diversas modalidades, sin que pueda entenderse en modo alguno en el proceso penal la existencia de conformidad con los hechos en la fase procesal en la que se lleva a cabo el recibimiento a prueba, por lo que en el proceso penal, dado el interés público que el mismo conlleva, siempre se recibirá de oficio el procedimiento a prueba, con independencia de la posible conformidad con los hechos que sólo podrá tener lugar en el propio acto del juicio oral.

No existe una fase concreta en la que se reciba a prueba, pero dada la íntima relación que guarda el recibimiento a prueba con la proposición de la misma, podría decirse, con carácter general, que aquél tiene lugar con el traslado al Ministerio Fiscal para que formule el correspondiente escrito de acusación, pues es en este momento (y el escrito de defensa para el acusado), cuando se debe proponer la prueba con carácter imperativo y prácticamente preclusivo, tal como se deriva del artículo 656 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal para el procedimiento ordinario por delitos graves, los artículos 781.1 y 784 LECrim para el procedimiento abreviado o el artículo 800 LECrim para los juicios rápidos. Solo es posible solicitar el recibimiento a prueba en el propio acto del juicio oral en el procedimiento abreviado por las defensas en los términos que autoriza el artículo 784.1.3 LECrim y en el acto del juicio por delito leve, de acuerdo con el artículo 969.1 LECrim.

Recuerde que...

  • En el proceso penal, dado el interés público que el mismo conlleva, siempre se recibirá de oficio el procedimiento a prueba, con independencia de la posible conformidad con los hechos.
  • Con carácter general, tiene lugar con el traslado al Ministerio Fiscal para que formule el correspondiente escrito de acusación.
  • Solo es posible solicitar el recibimiento a prueba en el propio acto del juicio oral en el procedimiento abreviado por las defensas, en los términos que autoriza el artículo 784.1.3 LECrim, y en el acto del juicio por delito leve, de acuerdo con el artículo 969.1 LECrim.
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