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Disfraz

Disfraz

Penal

I. CONCEPTO

Siguiendo lo que señala el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (edición 22ª) de disfraz (de disfrazar), podemos encontrar tres entradas, a saber:

  • Artificio que se usa para desfigurar algo con el fin de que no sea conocido;
  • Vestido de máscara que sirve para las fiestas y saraos, especialmente en carnaval;
  • Simulación para dar a entender algo distinto de lo que se siente.

II. REGULACIÓN LEGAL Y NATURALEZA

El Código Penal contempla el "disfraz" como una como una circunstancia agravante, que conlleva la aplicación de una pena más severa. En el artículo 22.2 se establece que es circunstancia agravante ejecutar el hecho mediante disfraz.

El Código Penal no establece una definición de "disfraz" y por ello ha sido la jurisprudencia la que ha concretado su contenido como una forma apta para confundir con la finalidad de procurar la impunidad o facilitar la ejecución del hecho

En este sentido la sentencia del Tribunal Supremo de 7 de Marzo de 2007 afirma que: "cualquier ocultación o desfiguración del rostro o facciones, de la apariencia exterior o de la indumentaria habitual del sujeto activo, constituye disfraz, siendo la ratio essendi de la agravación, en unas ocasiones las mayores facilidades comisivas al poderse aproximar el ofendido sin despertar sospechas o recelos logrando su desprevenimiento y, en otras, las más, al haber conseguido el culpable no ser reconocido e identificado, es decir, bien una mayor facilidad en la ejecución bien una más segura impunidad, siendo la primera finalidad pretendida en las menos de las veces y en las más de las ocasiones la segunda."

La jurisprudencia exige tres requisitos para la apreciación de la agravante:

  • Objetivo, consistente en la utilización de un medio apto para cubrir o desfigurar el rostro o la apariencia habitual de una persona.
  • Subjetivo, o propósito de evitar la propia identificación para eludir sus responsabilidades (o en menos ocasiones para una mayor facilidad).
  • Cronológico, porque ha de usarse al tiempo de la comisión del hecho delictivo, careciendo de aptitud a estos efectos agravatorios cuando se utilizara después de tal momento (Sentencias del Tribunal Supremo1264/98 y 939/2004).

También se ha señalado que la agravante de disfraz encuentra su fundamento en el mayor efecto de intimidación que causa sobre la víctima, si bien esta es una posición jurisprudencial menor, y a ello se refiere la Sentencia del Tribunal Supremo de 9 de noviembre de 2006 al señalar que "tengamos en cuenta que alguna línea de la doctrina jurisprudencial sostiene que la agravante de disfraz no incrementa el desvalor jurídico penal por el ocultamiento de la identidad del autor sino que la finalidad de la agravante está representada por el mayor efecto intimidante que el enmascaramiento ejerce sobre la víctima y la mayor energía criminal que aquel exterioriza en la ejecución del hecho". En igual sentido se expresa la Sentencia del Tribunal Supremo de 16 de diciembre de 2001.

En todo caso, la línea mayoritaria pone el énfasis en la utilización de un medio apto para cubrir o desfigurar el rostro o la apariencia habitual de la persona, al tiempo de la comisión del hecho, a fin de evitar la identificación y las responsabilidades consiguientes o, las menos de las veces, con la finalidad de obtener una mayor facilidad en la ejecución (Sentencias del Tribunal Supremo de 12 de julio de 2004 y 20 de febrero de 2.006)

III. ELEMENTOS

Conforme se había señalado anteriormente cabe distinguir tres elementos: uno objetivo, otro subjetivo y otro cronológico en relación al momento de comisión del hecho punible.

En cuanto al elemento objetivo, se exige que sea suficiente para no ser reconocido (Sentencias del Tribunal Supremo 1791/1994, de 10 de octubre), pudiendo ser cualquier objeto tales como pasamontañas, cascos, medias, bufandas etc., apreciándose aun cuando el sujeto es reconocido por la voz y o por rasgos parciales no cubiertos por un pasamontañas (Sentencias del Tribunal Supremo de 31 de octubre de 1988), pero no se ha de apreciar tal agravante cuando el objeto va colocado de forma que permita el reconocimiento o la identificación del individuo (Sentencias del Tribunal Supremo de 10 de octubre de 1994). El Alto Tribunal viene estimando la agravante cuando se cumple el elemento objetivo en sentido abstracto, es decir, cuando el dispositivo empleado es hábil, en sentido abstracto, para impedir la identificación aunque no se alcance dicho objetivo (Sentencias del Tribunal Supremo 618/2004, de 5 de mayo). Esta posición, así como su comunicabilidad (a la que posteriormente nos referiremos) no es compartida plenamente por algunos autores en la doctrina (así Serrano Butragueño, entre otros).

En el sentido mantenido por el Tribunal Supremo, la Sentencia de 20 de febrero de 2006 señala en su Fundamento Jurídico 4º que "procederá la apreciación de la agravante "cuando en abstracto, el medio empleado sea objetivamente válido para impedir la identificación. Es decir, el presupuesto de hecho para la aplicación de la agravación no requiere que efectivamente las personas presentes en el hecho puedan, no obstante la utilización de un dispositivo dirigido a impedir la identificación, reconocer el autor del hecho delictivo, sino que, como se ha dicho, basta que el dispositivo sea hábil, en abstracto, para impedir la identificación, aunque en el supuesto concreto no se alcance ese interés" (Sentencias del Tribunal Supremo 939/2004, de 12 de julio, y Sentencias del Tribunal Supremo 618/2004, de 5 de mayo, citando ambas la de 17 de junio de 1999, número 1025/1999).

En cuanto al elemento subjetivo, ya hemos señalado que la finalidad principal de la utilización de esta circunstancia es la de evitar la identificación, si bien en ocasiones se utiliza para una mejor realización del hecho, siendo finalmente las menos ocasiones utilizado para aumentar la intimidación de las víctimas.

En cuanto al elemento cronológico, se exige que el disfraz sea utilizado al tiempo de cometer la infracción penal. En esta dirección la sentencia del Tribunal Supremo número 670/2005, de 27 de mayo afirma que: " resulta irrelevante que el acusado se quitara la máscara una vez concluido el intento de robo y en lugar diferente de donde aquél se llevó a cabo, de suerte que en el caso de despojarse del disfraz, la jurisprudencia exige, para no apreciar la agravante, que sea mediante un acto de propia voluntad del sujeto durante el desarrollo del iter criminis, debiéndose apreciar, por tanto, cuando la retirada de la mascara se produjo, luego del fracaso del hecho planteado, al intentar la huida."

IV. PROBLEMÁTICA ESPECÍFICA DE ESTA AGRAVANTE: SU COMUNICABILIDAD

Dado que se trata de una agravante de naturaleza objetiva, su efecto es comunicable a cuantos partícipes tuvieran conocimiento de ella al tiempo de su acción o cooperación al delito, y por tanto no se comunica a los demás partícipes cuando se utiliza por uno en su propio y único provecho y sin acuerdo con los demás.

Ello se encuentra en consonancia con lo establecido en el artículo 65 del Código Penal y en tal sentido se ha pronunciado la Sala II del Tribunal Supremo específicamente sus Sentencias nº 838/2001 y nº 207/2000, de 18 de febrero de 2000, que hacen estudio pormenorizado de la problemática derivada.

V. INAPLICABILIDAD EN INFRACCIONES INCOMPATIBLES

Ya en otro orden de cosas es interesante señalar que en aquellos delitos para cuya comisión tal circunstancia sea irrelevante, aun en concurso con otros para los que sí importe (robo con violencia y tenencia ilícita de armas) no será aplicable (en este caso, a la tenencia ilícita de armas).

En esta línea interpretativa la sentencia del Tribunal Supremo de 9 de julio de 1999, en, señala lo siguiente: "Impugna, con acierto en esta ocasión el recurrente en el tercero de los motivos, relativos al delito de tenencia ilícita de armas que se haya aplicado la agravante de disfraz. Tiene razón el recurrente en su impugnación, ya que dada la naturaleza del delito de tenencia ilícita de armas, como de mera actividad o riesgo, teniendo una naturaleza formal, no es posible el juego de la circunstancia agravante cuestionada, que en la medida que con ella se busca la impunidad del delito que se vaya a cometer, debe recaer en todo caso, como se hizo en el presente supuesto, en el delito de robo con intimidación y en el de secuestro, pero sin extenderla al delito de tenencia de armas, en relación a las que fueron utilizadas para la comisión de ambos delitos y respecto de los que dicha tenencia de armas tiene un carácter instrumental. Procede en consecuencia eliminar la agravante de disfraz del delito de tenencia ilícita de armas, con la consecuente reducción de la pena a imponer por tal delito, lo que se hará en la segunda sentencia".

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