guiasjuridicas.es - Documento
El documento tardará unos segundos en cargarse. Espere, por favor.
Mutuo

MUTUO

I. CONCEPTO Y CARACTERES

El Mutuo o simple préstamo es una de las dos categorías en las que nuestro código civil divide el contrato de préstamo dependiendo de la naturaleza del objeto prestado (véase "Comodato"). Aparece regulado en el artículo 1740 y los artículos 1745 a 1757 del Código Civil y puede definirse como el contrato por el que una de las partes entrega a otra dinero u otra cosa fungible con la función de devolver otro tanto de la misma especie o calidad y puede convenirse gratuitamente o con pacto de pagar intereses. Al recaer sobre cosas que se consumen con el uso el prestatario adquiere la propiedad de la cosas entregadas y está obligado a devolver al prestamista otro tanto de esa especie y calidad por lo que el derecho del prestamista se transforma en un derecho de crédito, de ahí que el prestatario reciba la capacidad de disposición de la cosa prestada al contrario de lo que sucede en el comodato (véase "Simple préstamo").

II. PRÉSTAMO CON INTERESES

Tal y como ya se ha señalado el artículo 1740 del Código Civil permite que el préstamo se pacte con la obligación de abonar intereses, pero tal pacto debe ser siempre expreso (artículo 1755 del Código Civil).

El Código Civil no señala limitaciones a ese pacto pudiendo por tanto incluirse el pacto de anatocismo que es aquél por el que se acumulan los intereses devengados y no pagados al capital generando con ellos nuevos intereses, y asimismo el Código Civil establece una libertad absoluta respecto de la cuantía de los intereses, si bien esa libertad se ha limitado en legislación independiente tal como se señalará con posterioridad.

Por último debe tenerse en cuenta que el artículo 1756 del Código Civil establece que el prestatario que haya abonado intereses sin estar estipulados carece de acción para reclamarlos y tampoco puede imputarlos al capital adeudado.

Especial mención debe hacerse respecto de la cuantía del interés pactado a la Ley de Represión de la Usura de 23 de julio de 1908 o ley Azcárate que faculta a los tribunales de forma amplia para anular los contratos, ya sean de préstamo o revistan otra forma jurídica encubridora, cuando se den determinadas cirscunstancias comprendidas en ellas. Entre estas figuras jurídicas encubridoras aparecen el contrato cambiario y la retroventa, tal y como señalo el Tribunal Supremo en Sentencia de 16 de septiembre de 1988, y en el mismo sentido el mismo tribunal ha señalado que los conceptos de préstamo usurario y de simulación no solo no se repelen sino que es posible que en los casos de simulación relativa junto al negocio aparente se oculte un préstamo usurario.

La ley, de carácter eminentemente social, tiene la doble finalidad de proteger a los prestatarios, y de castigar a los prestamistas.

Según la jurisprudencia en esta ley se contienen tres supuestos de nulidad distintos:

  • 1) Contrato en que se estipula un interés superior al normal al dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso.
  • 2) Contratos en que se consignen condiciones tales que resulten leoninas, o pactadas de forma que todas las ventajas sean establecidas a favor del acreedor, habiendo motivos para estimar que han sido aceptados por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia o de lo limitado de sus facultades mentales
  • 3) Aquellos en que se suponga recibida mayor cantidad que la verdaderamente entregada cualesquiera que sea su entidad y circunstancias.

Es preciso señalar que, el momento al que hay que atender para calificar a un préstamo de usurario es el de la celebración de este ya que es el único en que interviene la voluntad de los contratantes para darle vida, viciada o perfecta.

La acción que deriva de esta ley es una acción que prescribe por el transcurso de 5 años previsto en el artículo 1964 del Código Civil y únicamente se concede al perjudicado.

El efecto que produce es la devolución de la suma percibida sin los intereses y si ya se hubiera satisfecho parte de aquella y los intereses vencidos, el prestamista devolverá al prestatario lo que tomando en cuenta el total de lo percibido exceda del capital prestado.

Para finalizar con este contrato resulta de interés práctico en los prestamos mercantiles otorgados por entidades de crédito ahorro y financiación, su diferenciación con la figura del crédito. Así en el contrato de préstamo la cantidad se encuentra determinada desde el momento mismo de la perfección del contrato mediante la entrega del dinero mas el interés pactado, lo que permite entender esa cantidad a devolver como cantidad líquida, mientras que en el contrato de crédito al no entregarse una suma previamente determinada sino que por el contrario depende de las cantidades de las que efectivamente disponga el cliente dentro del límite previamente pactado, deberá procederse a una operación de liquidación previa para conocer la cantidad líquida efectivamente adeudada. Esta cuestión tiene una enorme relevancia práctica en los procedimientos de ejecución fundados en pólizas de préstamos o de créditos al amparo de lo dispuesto en los artículos 517.1.5º, 572 y 573 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Subir