guiasjuridicas.es - Documento
El documento tardará unos segundos en cargarse. Espere, por favor.
Comodato

COMODATO

I. MARCO GENERAL

El comodato es una de las dos categorías o figuras contractuales en que se divide el contrato de préstamo siendo la otra figura el mutuo o simple préstamo.

Nuestro Código Civil regula la figura del préstamo en el título X del Libro IV formado por una disposición general en la que se define de forma genérica el préstamo y sus dos categorías y dos capítulos, el primero de los cuales se dedica al comodato (Artículos 1740 al 1762), y el segundo dedicado al mutuo o simple préstamo, (Artículos 1753 al 1757) .

El artículo 1740 del Código Civil establece "por el contrato de préstamo, una de las partes entrega a la otra, o alguna cosa no fungible para que use de ella por cierto tiempo y se la devuelva, en cuyo caso se llama comodato, o dinero u otra cosa fungible, con condición de devolver otro tanto de la misma especie y calidad, en cuyo caso conserva simplemente el nombre de préstamo".

Lo característico de ambas figuras mutuo y comodato es esa entrega y posterior restitución, mientras que los que las diferencia es el objeto del contrato: bienes fungibles en el caso del mutuo y no fungibles en el caso del comodato, debiendo interpretarse la idea de fungibilidad no en su sentido estricto de cosas que se consumen o no se consumen por el uso (artículo 337 del Código Civil).

Especial consideración merece en el contrato de préstamo su configuración como contrato real o personal. El Código Civil configura el contrato de préstamo como un contrato real, es decir que se perfecciona con la entrega de la cosa, siendo esa entrega el elemento o requisito de perfección del contrato y por consiguiente del nacimiento de las obligaciones. No obstante algún sector doctrinal entre los cuales se encuentran Lacruz, Albaladejo y Diez Picazo entienden que no existe obstáculo para tener como jurídicamente eficaz el contrato consensual dirigido a crear la obligación de prestar y en el mismo sentido el Tribunal Supremo ha reconocido eficacia a ese acuerdo de voluntades anterior a la entrega si bien calificándolo como "contrato perfecto de promesa de préstamos" (Sentencia del Tribunal Supremo del 4 de Mayo de 1943).

II. CONCEPTO Y CARACTERES

En virtud del contenido del ya referido artículo 1740 del Código Civil el comodato es un contrato esencialmente gratuito en cuya virtud una parte llamada comodatario, recibe de otra parte llamada comodante una cosa no fungible para usarla durante cierto tiempo con la obligación de restituir la misma cosa recibida siendo por tanto sus notas esenciales la gratuidad y la temporalidad. A falta de estipulación a cerca del tiempo habrá que entender que concluye cuando lo haga el uso pactado y si no se pactó este, se acudirá a la costumbre para su determinación, y en defecto de esta la duración quedará a la voluntad del comodante. Se trata de un contrato principal, real (con la salvedad ya mencionada) esencialmente gratuito (artículos 1740 y 1741 del Código Civil) ya que en caso contrario nos encontraríamos ante un arrendamiento unilateral imperfecto en el que solo hay obligaciones para el comodatario aunque en algunos casos también pueda quedar obligado el comodante temporal y traslativo del uso y disfrute.

Sus elementos personales son dos el comodante que es la persona que entrega la cosa y el comodatario que es quien la recibe para usarla y disfrutarla y en cuanto a la capacidad de estos, rigen las reglas generales de capacidad para contratar. Al no existir enajenación de la cosa no es necesario que el comodante sea propietario de esta pero como el comodatario adquiere el derecho a usar de ella, si es necesario que el comodante tenga sobre esta si no es el propietario un derecho que le autorice a ceder su uso, así pueden dar en comodato el usufructuario (artículo 480 del Código Civil) o el arrendatario.

III. ADDENDA DE ACTUALIZACIÓN

El caso que resuelve la Sentencia de 13 de abril de 2009 de la Sala Primera del Tribunal Supremo es el siguiente: un juicio de deshaucio por precario promovida por la actora frente a la que fuera la esposa de su hijo, siendo la actora titular del derecho de usufructo sobre la vivienda litigiosa, derecho que adquirió a su hijo, conservando éste la nuda propiedad. Desde que adquirió el usufructo, la actora consintió que la vivienda siguiera siendo usada por el hijo y la esposa de éste, quienes ocuparon la referida vivienda hasta que sobrevino, la crisis matrimonial, atribuye la sentencia de separación el uso y disfrute de la vivienda a la esposa. Cuando la actora adquirió el usufructo era plenamente conocedora de que en la vivienda residía su hijo acompañado de su esposa, configurando tal domicilio el hogar familiar de los dos cónyuges, consintiendo en todo momento que continuara tal uso. Por tanto, la demandante permitió, no que la vivienda se constituyera en el hogar familiar, sino que continuara ese uso, iniciado por quien entonces era pleno propietario de la vivienda, el esposo de la demandada, y que como consecuencia de la venta del derecho de usufructo pasó a ser el nudo propietario.

Subir